jueves, 26 de abril de 2018

número 146


¿ HASTA CUÁNDO EL PP?

 
Un nuevo poema de Antonio Ferres: LAS INCIERTAS LEJANÍAS
 
 
¿Hasta cuándo el PP?
 
Llevamos más de seis años con uno de los gobiernos más corruptos, retrógrados, seudo fascistas, que ha tenido España desde la muerte de Franco. Pero los partidos políticos y los sindicatos tradicionales  pasan mes tras mes atascados en pequeños sucesos o divisiones internas, ajenos al empobrecimiento de la población, a formas nuevas de censura, convirtiendo la política en espectáculo en vez de trabajar con el pensamiento y con la acción para terminar con esta situación. La burocracia y la aceptación de unas reglas que dicen democráticas, conforman esta parálisis política. Televisiones, medios de comunicación, nuevas y raquíticas formas expresivas, aparecen más preocupadas por la burda parodia, los chistes fáciles, las expresiones malsonantes, las críticas personales, que por profundizar en todos los problemas de la realidad social, cultural, humana, que van hundiendo cada vez más al país, convertido en una bolsa de viajes para que los turistas lo ocupen y vayan desalojando cada vez más a los ciudadanos que mientras se vuelcan en banderas, himnos, y mendigan miserables sueldos para sobrevivir.
 
De Cataluña a Andalucía vivimos una pesadilla que los más lúcidos, hastiados, ya quieren evitar no pensando ni hablando de ella. Es cierto que el mundo se deteriora, por doquier crece la extrema derecha para ocupar los distintos poderes, el imperio norteamericano impone cada vez más leyes, usos y costumbres en un dominio que busca anular los pensamientos y la libertad de los ciudadanos, para que pueda dominarlo. Pero todos acuden a festejos, conmemoraciones, actos oficiales, procesiones o romerías, espectáculos deportivos, sin atreverse a combatir continuamente a quienes los explotan, como serviles criados del neocapitalismo, del mercado y la globalización.
 
Eso sí, se celebran manifestaciones de protesta, pero que a los gobernantes no les causan gravísimos problemas. Y conmemoraciones: dentro de poco ya no quedará un solo día en el año que no se celebre o postule algo, sea viejas fiestas o nuevas rutinas sobre cualquier acontecimiento, sea jocoso o trágico. Y mientras, el tiempo avanza, sigue destruyendo al ser humano, la civilización y al planeta Tierra. Uno recuerda viejos textos revolucionarios, luchas no pactadas con el poder, sin formas por él impuestas, actos que convulsionaron las viejas repúblicas y formas de gobierno.
 
Pero el dios dinero y su profeta la publicidad están imponiendo nuevas formas de sumisión mientras cada día mueren decenas de miles de sacrificados por estos Estados poderosos que, en el lenguaje mentiroso y embaucador que se impone de uno a otro confín, llaman "del bienestar".
 
Un nuevo poema de Antonio Ferres: LAS INCIERTAS LEJANÍAS.
 
Ahora
hablo a voces para borrar
                       el tiempo
y detener el cataclismo
                     de la vida
 
grito en el primer amanecer
                        del mundo
y espero que haya alguien
              que me escuche
 
-como aquella muchacha
                   de las islas-
 
alguien que beba conmigo
el agua dulce de los ríos
 
y camine conmigo
hasta las inciertas lejanías.
 
                        A.F. Abril 2018

martes, 27 de marzo de 2018

número 145


PUIGDEMONT NUNCA LEERÁ A EMILIO LLEDÓ, JOSÉ LUIS SAMPEDRO, FRANZ KAFKA.
 
En el año 2007, con motivo del 90 aniversario de su nacimiento, un grupo de amigos de José Luis Sampedro realizamos, en homenaje a tan extraordinario creador, un libro con nuestras felicitaciones.
 
Once años más tarde, en los tiempos convulsos y desesperantes que vivimos, de la corrupción gubernamental a la de quienes intentan apoderarse de Cataluña para sus intereses personales, no me resisto a reproducir unas líneas de las que el gran pensador Emilio Lledó dirigió a José Luis Sampedro, en las que aclara que se esconde tras los nacionalismos y quienes son los que los apoyan, en este caso herederos de otra corrupción, la de Jordi Pujol y sus gobiernos, con el apoyo de los gobernantes españoles en la ficción de la "democracia". Intereses bastardos que se basan en viejos mitos, como las banderas, los himnos, la falsa historia y la búsqueda de un pequeño "paraíso" en el que poder gobernar impunemente. De ahí su interés porque gobiernos, de Estados Unidos a los de la Comunidad económica europea, les apoyen.
 
Pero vamos a remitirnos a las excelsas palabras que Emilio Lledó escribió a José Luis Sampedro. Decían:
 
Leyendo tus libros descubrimos el testimonio más coherente de esa protesta contra la ignorancia, la hipocresía y el fanatismo, tres de los nombres más sangrantes de nuestro tiempo. Una protesta en la que alienta la realidad de la utopía. Sueños que más allá de lo onírico nos dejan ver los ideales que te mueven y que se alimentan de los únicos, casi exclusivos conceptos que, por encima de las falsas patrias, de los nacionalismos acartonados que sirven solo para que ciertos poderes los manipulen, constituyen la verdadera patria en la que creemos: la justicia, la honradez, la decencia, la verdad, la inteligencia, la racionalidad, la libertad, la bondad, la educación de la sensibilidad, la amistad. Esa es la patria, la única patria de la democracia.
 
Y pues de Sampedro hablamos, recordemos unas palabras suyas que sirven para estos tiempos de destrucción del lenguaje y el pensamiento, de Trump y sus correos, a las de Puigdemont y sus frases -llevamos decenas de años hablando del nacionalismo franquista y de la derecha que nos gobierna-. Pero es necesario denunciar todas las falacias en esta hora que llaman de la globalización y el mercado y no es sino la destrucción de algo por lo que se luchó durante largos años: la libertad, la igualdad, la fraternidad.
Escribe Sampedro:
 
El lenguaje con frecuencia es una trampa: se usa para engañar y persuadir con falsedades o encadenadas con creencias ... El caso es que la palabra, como los alimentos desconocidos o nuevos, debe ser recibida con espíritu crítico pues puede ser un bálsamo o un veneno.
 
Y el caso de Puigdemont y sus palabras lo escenifican: lejos del diálogo, las razones, las búsquedas revolucionarias de una sociedad nueva, justa, culta, ajena a la explotación, las oligarquías, las clases medias y trabajadoras cada vez más depauperadas, él se envuelve en los símbolos alienantes -esteladas, segadores, gritos y manifestaciones de eslóganes únicos que aclaman a personajes esperpénticos convertidos en nuevos caudillos- para así mantener su lucha personal por el poder. Los nacionalismos son perniciosos y terminan siempre en guerras y sometimientos de otros pueblos, del español al alemán o el norteamericano, y cuando triunfan se convierten en panacea para los privilegiados que los administran.
 
Puigdemont es un personaje -como muchos de los que impulsaron los del siglo XX-, de ópera bufa, pero cuyo espectáculo noquea a decenas de miles de ciudadanos que prefiere, a pensar y debatir, dejarse arrastrar por su lenguaje mendaz, falso, compuesto más que por razones por esperpénticos melodramas como los que usan para otros fines pero por idénticos motivos, triunfar, ser aclamados, personajes triunfadores de las televisiones y programas populistas.
Y terminamos con palabras de Kafka que siempre nos ilustran:
 
Los hombres se esconden del tiempo tras las palabras y las ideas gastadas.
Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las estupideces.
 

viernes, 16 de marzo de 2018

144

 
LA VIDA Y LA POLÍTICA. ESPECTÁCULO Y REALIDAD
 
UNA HUELGA DE MUJERES. EL ASESINATO DE UN NIÑO.
 
El mundo, desarrollo de las televisiones, los móviles y las tabletas, se ha convertido, cuanto se hace y se dice, en un espectáculo: lo importante es salir en esos medios,  ser entrevistado en ellos.. Estos últimos días hemos tenido dos ejemplos: la importante huelga de las mujeres en toda España  y el rapto y asesinato de un niño en Almería. Éste último eclipsó los telediarios y las emisiones informativas durante doce días, como si hubiese sido una catástrofe universal.
Las trascendentales concentraciones de las mujeres sirvió para que todos los políticos, dirigentes sindicales se agruparan en torno a ellas para ocupar el mayor tiempo posible en los medios. La lucha de las mujeres por su dignidad, equiparación salarial y vital, ha sido, a lo largo de los últimos siglos, fundamental. Y debería seguir siéndolo, no un día, sino todos los días del año. Pero no para rellenar el contenido informativo durante 24 horas. sino para con la reflexión, el pensamiento, las acciones, y sus propias organizaciones, la impusieran con distintos métodos no "controladas" y menos "aceptadas y encauzadas" por la burocracia democrática.
Lo del niño es otra trágica historia. Un caso individual que anula informaciones sobre  los millones de niños esclavizados, asesinados, hambrientos, víctimas de las guerras imperialistas, las masacres humanas y sobre todo la globalización y el mercado que dirigen la política y destruyen a las sociedades, los derechos humanos y la justicia social.
Volvemos a las mujeres. ¿Quiénes son los culpables de su estatus social? Fundamentalmente las religiones y la educación. Son los mayores enemigos de las mujeres, quienes han buscado y persiguen todavía su supeditación al orden    impuesto por Dios en el mundo para la supremacía del hombre, los descendientes de Adán, Moisés, Jesús y Mahoma, y que alumbran las dos principales religiones del mundo, la cristiana y la mahometana.
Mientras no se combatan las religiones, no se transforme la educación y el papel que se hace desarrollar y muchas aceptan en todos los espectáculos, políticos, deportivos, cinematográficos, culturales, difícilmente bastará la importante manifestación de un día, frente a los 364 restantes del año.
En el libro realizado con Olga Lucas, José Luis Sampedro dice:
 
No interesa que sepamos, que seamos seres humanos en toda nuestra integridad, desarrollando todas nuestras facultades. ¡Si a lo largo de la historia no se ha enseñado a leer a las mujeres!
 
Ellas, con sus luchas, consiguieron avanzar, pero no en todos los países. Y en donde ya son libres, se supeditan en muchos casos a las modas, las alfombras rojas, la importancia del cuerpo sobre la mente. No hablemos de la otra civilización, que recuerda nuestras épocas medievales.
Y el niño. No hagamos una excepción de su rechazable asesinato. Y sobre todo no envolvamos, con actos religiosos y políticos, convertidos en espectáculos televisivos y no en  la necesidad de cambiar las estructuras de la sociedad y no poner el acento en las cadenas perpetuas. Ver a determinados ministros, curas, autoridades, escuchar los mensajes de cuantos lloran por la muerte del desgraciado niño -tal vez ocasión para hablar de racismo y xenofobia- nos muestra la hipocresía, el teatro de la vida religiosa y civil y la maldad de quienes al tiempo mantienen una sociedad cada vez más enferma y esclavizada y nos retrotrae a los crímenes religiosos de la Inquisición y las congregaciones y aplausos en las plazas públicas del pueblo cuando quemaban a seres humanos. Las conciencias reaccionarias y criminales se unen en el espectáculo público mientras la libertad, la igualdad, el pensamiento, cada vez permanecen más agostados.


martes, 27 de febrero de 2018

número 143


A N T O N I O    F E R R E S

A. Ferres: Dos poemas. Los campos de verano. En recuerdo de Javier Alfaya
                                   La rana que croa en el estanque
 
 
 
En los años 60 Antonio Ferres fue, junto a Armando López Salinas, mi mejor amigo. Nunca olvidaría las reuniones que manteníamos en su casa de la calle Velarde, a veces hasta altas horas de la noche, hablando de literatura, política y la vida cotidiana. Los tres militábamos entonces en el partido comunista. Poco antes del 68, Ferres, cansado del partido y de su cada vez más estancada vida, marchó a París. Luego se fue a dar clases a universidades de Estados Unidos.
 
Muerto Franco regresó con su pareja americana de entonces, Doris, a España. Nos volvimos a ver con frecuencia, y entonces, como yo era director  literario de la editorial ZYX, publiqué en ella su precioso libro de relatos El colibrí con su larga cola.
 
Ferres es, además de un gran escritor, uno de los personajes más sinceros y entrañables que se han desarrollado en el siglo XX español. En los años del actual siglo ha creado, además de novelas y relatos que con gran sentido literario publica la editorial Gadir, una fuente para mí desconocida y que realza su gran y variada literatura: la poesía..
 
Por eso éste número de La Antorcha del siglo XXI quiere rendir homenaje al gran amigo, escritor y humanista que es Antonio Ferres, con dos poemas últimos que me ha enviado.
 
LOS CAMPOS DE VERANO. En recuerdo de Javier Alfaya.
 
Hay tristeza en la muerte
                             del pájaro
porque el pájaro sabe el ansia
                              del vuelo
sabe volar alto sobre la tierra.
 
Tiene aún colores el pájaro caído
                  -las plumas y las alas-
mientras caminamos bajo las nubes
                                y los árboles.
 
Hay tristeza cuando el pájaro muere
mientras estalla la vida en los campos
                                       del verano.
 
 
 
LA RANA QUE CROA EN EL ESTANQUE.
 
SOLAMENTE EL IDIOTA
    - A LO MEJOR MINISTRO
                  O PRESIDENTE-
SE CREE MÁS IMPORTANTE
              QUE LA HORMIGA
 
MÁS IMPORTANTE QUE LA FLOR
O QUE EL VELERO QUE CRUZA
RADIANTE LA DISTANCIA
 
SE CREE MÁS IMPORTANTE
QUE EL GRANO DE TRIGO
A PUNTO DE MORIR
SIN LA TIERRA Y LAS LLUVIAS
                          TEMPLADAS
DE LA PRIMAVERA.
 
SOLAMENTE EL IDIOTA
SE CREE MÁS HERMOSO
QUE LA RANA VERDE
QUE CROA EN EL ESTANQUE
                      DE LA TARDE
 
               Antonio Ferres.
                
 

miércoles, 7 de febrero de 2018

número 142

 
 
LETIZIA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
 
Día tras día, mes tras mes, periódicos, revistas, televisiones, hablan de la reina Letizia. ¿Hablan? No: eso supondría indagar en sus ocupaciones literarias o artísticas, en sus estudios sociales y aportaciones para la cultura, la lucha contra la discriminación, los genocidios de los exiliados, la destrucción ecológica y ambiental y la necesidad de romper la cadena de quienes tienen en su país -apenas unos centenares- más dinero que el que ingresan millones de ciudadanos.
Sería entrar en la mujer, en sus pensamientos, en sus posibles acciones, incluso en su vida diaria.
Pero no: todos los medios de comunicación se limitan, cuando aparece en un acto público, a contar como viste, los zapatos que lleva, quienes se los proporcionan. Y las joyas que exhibe. Minuciosas descripciones que acompañan su fotografía. De la cabeza a los pies solo existe el maniquí. No escriben, hablan, reflejan otra cosa, como si no fuera un ser humano y sí un simple figurín que se exhibe para conformar lo que es la vida de una reina, ahora sí auténticamente ficticia. El amor, el dolor, la cultura, la política son algo, para los periodistas que no puede encarnarse en ella-
 
Y esto me hace recordar el capítulo q1ue la dediqué -en él expongo las razones que me llevan a tratarla- en mi libro Antimemorias de un comunista incómodo que me publicó hace ya tres años la editorial Península de Planeta. Se llamaba "Leticia: estudiante en Tutor, reina en la Zarzuela".
Por considerar su evolución acorde a lo que se ha, o la han convertido los medios, recojo algunas frases del mismo.

Ya no es mujer. Olvidan, en la representación a que preceptores, tutores, guardianes y personal de servicio la conducen, desde que se levanta hasta que se acuesta, que también es cuerpo y mente, no solo máscara. La máscara es trabajada por el equipo que la armoniza hasta que consiguen que su rostro se vuelva indefinible, hasta que controlan al límite sus expresiones para que no se descomponga jamás a la luz pública (...)
Y como dentro de los ejercicios brillantemente aprobados no existían palabras, diálogos, controversias, dudas, y sí escenificación para el selecto público donde se exhibía su figura y el aprendizaje de idiomas, y al expresar bien pronunciadas frases en ellos, los aquiescentes aplaudirán complacidos al ritual: sí, oh, magnífica, bella e inteligente, no malogra su figura y habla idiomas perfectamente porque ya no habla ninguno. ¿Y su ética? Esa palabra no figura en el catecismo regio. ¿Cómo va a plantearse si ella ya no piensa, solo interpreta los pales que le asignan?
 La existencia pasa a convertirse en una telenovela para consumo de los espectadores. Y en ella, lo más importante, son los adornos de la intérprete, peinado, vestidos, joyas o ausencia de joyas, zapatos y bien afilados tacones. Que ocupen y realcen los decorados sobre los que se mueven o permanecen estáticos los figurantes -incluso en la entrega de premios literarios o artísticos- que hablen sin hablar, sonrían sin sonreír y no verán nunca lágrimas porque el ejército de maquilladoras y su bien retribuida estrategia impiden que rostros tan bien trabajados y compuestos puedan en cualquier momento descomponerse.
Mas fuera de la representación quedan las alcobas de las niñas, los pasillos sin criados ni mayordomos, el lecho ocupado o vacío, los momentos en que despierta del eterno sueño dominante que la ha paralizado, y tal vez, cuando desaparece la escena, renace la vida. Mas esa ya no está preparada para el espejo público. Solo una poderosa imaginación y un catártico análisis, podría tal vez entrar en ella.
Y al final de las palabras, la memoria, de pronto, regresa a aquella joven que estudiaba periodismo y que estuvo en un modesto piso lleno de libros situado en la calle Tutor. Si ya ha sido premiada y obtenido el gran reconocimiento virtual al que aspiraba, busque, por si casualmente se encuentra en su biblioteca de La Zarzuela, las obras de Shakespeare, y lea en el acto V de Macbeth estas palabras:

¡Apágate, breve llama!
(...)
La vida es un cuento
que cuenta un idiota,
lleno de ruido y furia
que no significa nada.                                   
 

martes, 16 de enero de 2018

número 141


EL CAPITALISMO: LA CRUELDAD Y LA INMORALIDAD LLEVADAS A SU GRADO EXTREMO.

El siglo XIX fue el de los textos teóricos y políticos, que alentaban revoluciones de las mayorías, oprimidas, contra terratenientes, poderes religiosos y desarrollo de un capitalismo opresor y cada vez más poderoso. Explotados, tratados sin piedad, incluso niños, no quedaba otra salida que desatar la violencia contra la violencia institucional en el trabajo y en las formas de vida.
 
Marxismo, anarquismo, socialismo revolucionario y en las colonias violentas insurrecciones contra los grandes nacionalismos opresores.
Ahora nos encontramos en el siglo XXI. Y salvo excepciones, echamos de menos textos teóricos y de confrontación que no sean "pactados" "acomodados" "políticamente correctos" contra el nuevo capitalismo, que tras dos guerras mundiales tuvo que ceder en beneficios sociales y mejores formas de vida a una clase media cada vez más numerosa y a los trabajadores, tras decenas de años de acciones reivindicativas y revoluciones más o menos frustradas. Y hemos llegado a una aceptación del neocapitalismo que impone cada vez más condiciones leoninas en las sociedades más desarrolladas. Al tiempo que explicita sus teorías sobre el mercado y la globalización, conceptos trampa de sus economistas y teóricos mayoritarios para acentuar sus recortes sociales y explotaciones económicas cada vez más salvajes, al tiempo que con términos como los de "la sociedad del bienestar" busca alienar no solo a las mayorías, que además, gracias a la televisión y otros medios comunicativos, se muestran cada vez más pasivas, sino también "encadenar" a organizaciones políticas y sindicales, a sus fines.
 
Se habla de vez en cuando de los genocidios fascistas, aunque algunos de los que así se expresan son herederos y benefactores de aquellos, e incluso de los campos de exterminio alemanes como si hubiera sido un problema de solo un puñado de asesinos. Pero en los últimos decenios nadie asimila esa realidad que como todas las guerras tiene una razón de ser de dominio económico, con los miles y miles de ciudadanos de distintos países del mundo, víctimas de las masacres y salvajes contiendas desatadas por el capitalismo para apoderarse de sus mercados y las materias primas de los pueblos.
A los incinerados en los hornos crematorios cuyas cenizas se repartían por los cielos donde efectivamente "no se yacía estrecho" suceden hoy las que en las aguas de los mares encuentran otra tumba tan amplia como aquella, y los que pierden la vida también en travesías del desierto, campos de refugiados, y los que más suerte tienen, en prostíbulos, trabajos casi esclavistas. Huyen de los bombardeos y destrucciones de sus ciudades, de las hambrunas y faltas de condiciones higiénicas y atenciones médicas, de sus aldeas o guetos miserables.
 
Y en los países desarrollados, como España, se acentúa cada vez más otra explotación inicua y salvaje desatada por un puñado de corruptos multimillonarios que van conduciendo, cada vez más, a la mayor parte de la población casi a sueldos de miseria y condiciones laborales leoninas. Y pensando en los textos y acciones del siglo XIX, cuando contemplamos a los dirigentes - siempre existen excepciones, pero son los que menos pueden influir- sindicales o políticos, reunirse una y cien veces con los oligarcas para pedir que los salarios de los trabajadores suban un 1 o 2% y las pensiones ni esa cifra siquiera, al tiempo que banqueros, empresarios, e incluso algunos políticos cada año no dudan en incrementar sus salarios en más del 40%. Pero los "defensores" de la clase obrera, que así se denominan, cumplen su misión como buenos colaboradores burocráticos del poder.
 
Dirigentes que debían alentar las luchas y rebeliones contra este neocapitalismo salvaje y parecen encontrarse muy satisfechos en su labor "revolucionaria" que no deja de ser remunerada por quienes consideran que así se salvaguarda el orden social y se respeta la Ley. También los miles de funcionarios del nazismo y el fascismo, dentro de su "banalidad del mal" justificaban su trabajo sin querer saber nada de las consecuencias que alcanzaba. Por eso escribía en 1944 Adorno: "Toda responsabilidad concreta desaparece en la representación abstracta de la injusticia universal".
El grito y la insumisión del pasado, hoy, en el siglo XXI, está necesitando de una reencarnación de análisis y proyectos políticos que cambien esta pesadilla que atormenta, aunque muchos no sean conscientes de ello, a la mayor parte de la población. Mientras, televisiones, periódicos y revistas no dudan en mostrar cotidianamente su "inocente culpabilidad" informando, como ejemplo de la sociedad del bienestar, de las lujosas viviendas bien protegidas por guardias de seguridad, vacaciones en paraísos fiscales, suntuosas fiestas, relaciones y conquistas amatorias, atuendos y joyas de gran valor de aquellos que dominan la cultura del ocio: 1 solo de ellos puede ingresar beneficios equivalentes a lo que ganen al año más de 100.000 personas.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

número 140

 
 
JULIO RODRÍGUEZ PUÉRTOLAS
 
 
El viernes 15 de diciembre se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid una velada en homenaje y recuerdo a Julio Rodríguez Puértolas, fallecido en septiembre de este año. Intervinieron muchos de los presentes al acto, profesores, escritores, lectores y amigos del entrañable autor y catedrático de la Universidad Autónoma. , y se leyeron textos enviados en su recuerdo.
Julio Rodríguez Puértolas fue sin duda uno de los más profundos divulgadores de las literaturas españolas, en sus libros y artículos, tanto en España como en otros países del mundo.. Su historia social de la literatura española (editorial AKAL) sirve sin duda para comprender no sólo la creación literatura en el fascismo franquista, sino para entender mejor el entorno social y cultural del mismo.
Personalmente, por encontrarme fuera de Madrid, no pude asistir al acto, pero envié unas líneas que se leyeron en él, y que reproduzco a continuación

 
Julio Rodríguez Puértolas. Sin despedida.


 Nos quedan sus libros, nos queda su memoria. Y en ellos, el pensamiento, la literatura, las palabras sin rejas que las cortocircuiten y prostituyan. Y la memoria perpetúa a quién sigue entre nosotros. Los que vivimos en el acoso de la civilización, luchando por la ética, la solidaridad, y la cultura ajena a su actual mercantilización, no perdemos la amistad perenne de Julio. Julio, en la sequía que nos agosta, es uno de los ríos con cuyas aguas podemos alimentarnos en la creación y en la vida. Encarna a uno de los pensadores y críticos más reales y profundos de nuestro trágico siglo XX.
       Difícil resulta expresar lo que es la pérdida de un ser humano como Julio. Cuanto escribió continúa siendo uno de los espejos más reales que reflejan la historia y la creación. Es por eso que, pidiendo más un reconocimiento que un homenaje, personalmente solicitaría que en todos los institutos de enseñanzas medias de España, y dentro de la asignatura de Lengua y Literatura, se incluyera como uno de los libros a estudiar  -para la historia, la literatura, el progreso y el desarrollo del acosado pensamiento- su obra Historia social de la Literatura Española, como ayuda a la reflexión y al conocimiento.


La Linterna del S. XXI