miércoles, 7 de febrero de 2018

número 142

 
 
LETIZIA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
 
Día tras día, mes tras mes, periódicos, revistas, televisiones, hablan de la reina Letizia. ¿Hablan? No: eso supondría indagar en sus ocupaciones literarias o artísticas, en sus estudios sociales y aportaciones para la cultura, la lucha contra la discriminación, los genocidios de los exiliados, la destrucción ecológica y ambiental y la necesidad de romper la cadena de quienes tienen en su país -apenas unos centenares- más dinero que el que ingresan millones de ciudadanos.
Sería entrar en la mujer, en sus pensamientos, en sus posibles acciones, incluso en su vida diaria.
Pero no: todos los medios de comunicación se limitan, cuando aparece en un acto público, a contar como viste, los zapatos que lleva, quienes se los proporcionan. Y las joyas que exhibe. Minuciosas descripciones que acompañan su fotografía. De la cabeza a los pies solo existe el maniquí. No escriben, hablan, reflejan otra cosa, como si no fuera un ser humano y sí un simple figurín que se exhibe para conformar lo que es la vida de una reina, ahora sí auténticamente ficticia. El amor, el dolor, la cultura, la política son algo, para los periodistas que no puede encarnarse en ella-
 
Y esto me hace recordar el capítulo q1ue la dediqué -en él expongo las razones que me llevan a tratarla- en mi libro Antimemorias de un comunista incómodo que me publicó hace ya tres años la editorial Península de Planeta. Se llamaba "Leticia: estudiante en Tutor, reina en la Zarzuela".
Por considerar su evolución acorde a lo que se ha, o la han convertido los medios, recojo algunas frases del mismo.

Ya no es mujer. Olvidan, en la representación a que preceptores, tutores, guardianes y personal de servicio la conducen, desde que se levanta hasta que se acuesta, que también es cuerpo y mente, no solo máscara. La máscara es trabajada por el equipo que la armoniza hasta que consiguen que su rostro se vuelva indefinible, hasta que controlan al límite sus expresiones para que no se descomponga jamás a la luz pública (...)
Y como dentro de los ejercicios brillantemente aprobados no existían palabras, diálogos, controversias, dudas, y sí escenificación para el selecto público donde se exhibía su figura y el aprendizaje de idiomas, y al expresar bien pronunciadas frases en ellos, los aquiescentes aplaudirán complacidos al ritual: sí, oh, magnífica, bella e inteligente, no malogra su figura y habla idiomas perfectamente porque ya no habla ninguno. ¿Y su ética? Esa palabra no figura en el catecismo regio. ¿Cómo va a plantearse si ella ya no piensa, solo interpreta los pales que le asignan?
 La existencia pasa a convertirse en una telenovela para consumo de los espectadores. Y en ella, lo más importante, son los adornos de la intérprete, peinado, vestidos, joyas o ausencia de joyas, zapatos y bien afilados tacones. Que ocupen y realcen los decorados sobre los que se mueven o permanecen estáticos los figurantes -incluso en la entrega de premios literarios o artísticos- que hablen sin hablar, sonrían sin sonreír y no verán nunca lágrimas porque el ejército de maquilladoras y su bien retribuida estrategia impiden que rostros tan bien trabajados y compuestos puedan en cualquier momento descomponerse.
Mas fuera de la representación quedan las alcobas de las niñas, los pasillos sin criados ni mayordomos, el lecho ocupado o vacío, los momentos en que despierta del eterno sueño dominante que la ha paralizado, y tal vez, cuando desaparece la escena, renace la vida. Mas esa ya no está preparada para el espejo público. Solo una poderosa imaginación y un catártico análisis, podría tal vez entrar en ella.
Y al final de las palabras, la memoria, de pronto, regresa a aquella joven que estudiaba periodismo y que estuvo en un modesto piso lleno de libros situado en la calle Tutor. Si ya ha sido premiada y obtenido el gran reconocimiento virtual al que aspiraba, busque, por si casualmente se encuentra en su biblioteca de La Zarzuela, las obras de Shakespeare, y lea en el acto V de Macbeth estas palabras:

¡Apágate, breve llama!
(...)
La vida es un cuento
que cuenta un idiota,
lleno de ruido y furia
que no significa nada.                                   
 

martes, 16 de enero de 2018

número 141


EL CAPITALISMO: LA CRUELDAD Y LA INMORALIDAD LLEVADAS A SU GRADO EXTREMO.

El siglo XIX fue el de los textos teóricos y políticos, que alentaban revoluciones de las mayorías, oprimidas, contra terratenientes, poderes religiosos y desarrollo de un capitalismo opresor y cada vez más poderoso. Explotados, tratados sin piedad, incluso niños, no quedaba otra salida que desatar la violencia contra la violencia institucional en el trabajo y en las formas de vida.
 
Marxismo, anarquismo, socialismo revolucionario y en las colonias violentas insurrecciones contra los grandes nacionalismos opresores.
Ahora nos encontramos en el siglo XXI. Y salvo excepciones, echamos de menos textos teóricos y de confrontación que no sean "pactados" "acomodados" "políticamente correctos" contra el nuevo capitalismo, que tras dos guerras mundiales tuvo que ceder en beneficios sociales y mejores formas de vida a una clase media cada vez más numerosa y a los trabajadores, tras decenas de años de acciones reivindicativas y revoluciones más o menos frustradas. Y hemos llegado a una aceptación del neocapitalismo que impone cada vez más condiciones leoninas en las sociedades más desarrolladas. Al tiempo que explicita sus teorías sobre el mercado y la globalización, conceptos trampa de sus economistas y teóricos mayoritarios para acentuar sus recortes sociales y explotaciones económicas cada vez más salvajes, al tiempo que con términos como los de "la sociedad del bienestar" busca alienar no solo a las mayorías, que además, gracias a la televisión y otros medios comunicativos, se muestran cada vez más pasivas, sino también "encadenar" a organizaciones políticas y sindicales, a sus fines.
 
Se habla de vez en cuando de los genocidios fascistas, aunque algunos de los que así se expresan son herederos y benefactores de aquellos, e incluso de los campos de exterminio alemanes como si hubiera sido un problema de solo un puñado de asesinos. Pero en los últimos decenios nadie asimila esa realidad que como todas las guerras tiene una razón de ser de dominio económico, con los miles y miles de ciudadanos de distintos países del mundo, víctimas de las masacres y salvajes contiendas desatadas por el capitalismo para apoderarse de sus mercados y las materias primas de los pueblos.
A los incinerados en los hornos crematorios cuyas cenizas se repartían por los cielos donde efectivamente "no se yacía estrecho" suceden hoy las que en las aguas de los mares encuentran otra tumba tan amplia como aquella, y los que pierden la vida también en travesías del desierto, campos de refugiados, y los que más suerte tienen, en prostíbulos, trabajos casi esclavistas. Huyen de los bombardeos y destrucciones de sus ciudades, de las hambrunas y faltas de condiciones higiénicas y atenciones médicas, de sus aldeas o guetos miserables.
 
Y en los países desarrollados, como España, se acentúa cada vez más otra explotación inicua y salvaje desatada por un puñado de corruptos multimillonarios que van conduciendo, cada vez más, a la mayor parte de la población casi a sueldos de miseria y condiciones laborales leoninas. Y pensando en los textos y acciones del siglo XIX, cuando contemplamos a los dirigentes - siempre existen excepciones, pero son los que menos pueden influir- sindicales o políticos, reunirse una y cien veces con los oligarcas para pedir que los salarios de los trabajadores suban un 1 o 2% y las pensiones ni esa cifra siquiera, al tiempo que banqueros, empresarios, e incluso algunos políticos cada año no dudan en incrementar sus salarios en más del 40%. Pero los "defensores" de la clase obrera, que así se denominan, cumplen su misión como buenos colaboradores burocráticos del poder.
 
Dirigentes que debían alentar las luchas y rebeliones contra este neocapitalismo salvaje y parecen encontrarse muy satisfechos en su labor "revolucionaria" que no deja de ser remunerada por quienes consideran que así se salvaguarda el orden social y se respeta la Ley. También los miles de funcionarios del nazismo y el fascismo, dentro de su "banalidad del mal" justificaban su trabajo sin querer saber nada de las consecuencias que alcanzaba. Por eso escribía en 1944 Adorno: "Toda responsabilidad concreta desaparece en la representación abstracta de la injusticia universal".
El grito y la insumisión del pasado, hoy, en el siglo XXI, está necesitando de una reencarnación de análisis y proyectos políticos que cambien esta pesadilla que atormenta, aunque muchos no sean conscientes de ello, a la mayor parte de la población. Mientras, televisiones, periódicos y revistas no dudan en mostrar cotidianamente su "inocente culpabilidad" informando, como ejemplo de la sociedad del bienestar, de las lujosas viviendas bien protegidas por guardias de seguridad, vacaciones en paraísos fiscales, suntuosas fiestas, relaciones y conquistas amatorias, atuendos y joyas de gran valor de aquellos que dominan la cultura del ocio: 1 solo de ellos puede ingresar beneficios equivalentes a lo que ganen al año más de 100.000 personas.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

número 140

 
 
JULIO RODRÍGUEZ PUÉRTOLAS
 
 
El viernes 15 de diciembre se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid una velada en homenaje y recuerdo a Julio Rodríguez Puértolas, fallecido en septiembre de este año. Intervinieron muchos de los presentes al acto, profesores, escritores, lectores y amigos del entrañable autor y catedrático de la Universidad Autónoma. , y se leyeron textos enviados en su recuerdo.
Julio Rodríguez Puértolas fue sin duda uno de los más profundos divulgadores de las literaturas españolas, en sus libros y artículos, tanto en España como en otros países del mundo.. Su historia social de la literatura española (editorial AKAL) sirve sin duda para comprender no sólo la creación literatura en el fascismo franquista, sino para entender mejor el entorno social y cultural del mismo.
Personalmente, por encontrarme fuera de Madrid, no pude asistir al acto, pero envié unas líneas que se leyeron en él, y que reproduzco a continuación

 
Julio Rodríguez Puértolas. Sin despedida.


 Nos quedan sus libros, nos queda su memoria. Y en ellos, el pensamiento, la literatura, las palabras sin rejas que las cortocircuiten y prostituyan. Y la memoria perpetúa a quién sigue entre nosotros. Los que vivimos en el acoso de la civilización, luchando por la ética, la solidaridad, y la cultura ajena a su actual mercantilización, no perdemos la amistad perenne de Julio. Julio, en la sequía que nos agosta, es uno de los ríos con cuyas aguas podemos alimentarnos en la creación y en la vida. Encarna a uno de los pensadores y críticos más reales y profundos de nuestro trágico siglo XX.
       Difícil resulta expresar lo que es la pérdida de un ser humano como Julio. Cuanto escribió continúa siendo uno de los espejos más reales que reflejan la historia y la creación. Es por eso que, pidiendo más un reconocimiento que un homenaje, personalmente solicitaría que en todos los institutos de enseñanzas medias de España, y dentro de la asignatura de Lengua y Literatura, se incluyera como uno de los libros a estudiar  -para la historia, la literatura, el progreso y el desarrollo del acosado pensamiento- su obra Historia social de la Literatura Española, como ayuda a la reflexión y al conocimiento.


sábado, 25 de noviembre de 2017

número 139


¿POLÍTICA? DOS CASOS SIGNIFICATIVOS: CASADO Y RUFIÁN
 
PUIGDEMONT Y EL ESTALINISMO
 
LA ULTRADERECHA. LOS HEREDEROS.
 
¿Política? Dos casos significativos: Casado y Rufián
 
La política se ha quedado sin lenguaje. Sin pensamiento. Sin confrontación dialéctica. Se ha convertido, como quería Goebels, en un catecismo alienante, en un circo. Mostramos dos de sus preclaros representantes: Casado, del partido popular, y Rufián, de ERC. Ambos, que representan a gran parte de los diputados o significativos políticos, pese a su subdesarrollo mental y analfabetismo ideológico, son de los más utilizados por las televisiones y medios de comunicación, para renovar teorías fascistas, uno, o convertir la dialéctica y el pensamiento en un repulsivo teatro de ínfima categoría, el otro. Pero las "redes sociales" gozan con la difusión de sus ¿palabras? o actos y no dudan en mostrar así la miseria cultural y política en que vivimos. Escuchamos gorgotear a ambos, y nos provocan la náusea y la tristeza. Las ciencias avanzan: el progreso retrocede. El lenguaje, gracias a ellos y a los millones que ellos dicen representar, ha dejado de existir. Y la política se ha sumergido en la cloaca que hace posible que una minoría de poderosos exploten inicuamente a la mayor parte de los ciudadanos. Así, los medios de comunicación y los partidos políticos que divulgan a semejantes personajes nacidos de las cloacas de la ética y la cultura, aunque se presenten como seres humanos, no solo no se avergüenzan de ellos sino que los exhiben y confrontan con asiduidad para mostrar como las ideologías y los lenguajes son arrojados al sumidero de la historia.
 
Puigdemont y el estalinismo.
 
Durante años criticamos al estalinismo no solo por enterrar el comunismo y convertirse en una partidocracia criminal, sino por algo que marcaba su desprecio por la historia y su brutal represión cultural. Nos referimos a la política de borrar, de cuanto había acontecido en el desarrollo del movimiento revolucionario, a los disidentes, asesinados u obligados a exiliarse por él. De Trotsky a Bujarin, hasta sus fotos se borraban cuando aparecían al lado de los estalinistas triunfantes. Y los nombres de revolucionarios, escritores, trabajadores que desde el marxismo lucharon por una sociedad nueva, también fueron eliminados de libros, periódicos, y prohibidos en la enseñanza de la historia.

Ahora revivimos aquella época con el llamado nacionalismo catalán y su máximo representante y ejemplar neo analfabeto: Puigdemont. Surgidos de la corrupción -Pujol y Mas como más conspicuos representantes- tampoco aceptan críticas o disidencias. No basta con expulsarlos de sus filas o del Gobierno. Ese personaje grotesco que a veces parece oficiar de payaso -denigrando esta profesión que ha dado grandes personajes- y es uno de los más ayunos de cultura y desarrollo intelectual y político, que sigue en su voluntario exilio mostrándose como Presidente de Cataluña, no se contenta con arrojar fuera de su organización a quienes no comulgan con él -o con el señor Junqueras católico y comulgante de la Santa Madre Iglesia, a la que nunca criticarán a la hora de hablar del franquismo- sino que, como hacía Stalin en los años 30 y 40, borran su presencia física de las fotografías en que aparecen a su lado. Con menos inteligencia que los zdhanovistas: desaparecen sus rostros y cuerpos, pero no sus zapatos.

La ultraderecha. Los herederos.

No es un fantasma: es una realidad. La ultraderecha vuelve a ocupar calles y ciudades de los países europeos y cada vez con más fuerza aparece en sus Parlamentos. España no necesitaba visibilizarla, porque se contentaba conque estuviera representada en el poder, sin más signos visibles que los de la corrupción y ciertos métodos autoritarios y si era preciso dictatoriales. Pero tras los últimos acontecimientos, nacionalismos de banderas, consignas, gritos y manos aplaudiendo o alzadas al cielo recorriendo calles de ciudades catalanas, ha decidido airear su presencia, reivindicando el fascismo franquista y utilizando -como hacen los otros- los medios de las redes sociales para con insultos y amenazas cobrar un protagonismo cada vez más visible. Triste presencia para los dirigentes del PP, que herederos de sus antepasados, se sienten desconcertados ante lo que ellos querían ocultar en su lenguaje y gestos, no borrando la herencia pero sin airearla, y ven como ahora aflora cada vez más a la superficie.

 
 
 
 
 
 
 

jueves, 26 de octubre de 2017

número 138

 
LA LIBERTAD.

 
Religiones, leyes, nacionalismos, enemigos de ella.
 
La violencia, en la Ley, en la política, en los medios de comunicación, se impone cada vez con más fuerza frente a la libertad. Un veneno inoculado a través de palabras y acciones tóxicas que van incubando en las gentes el servilismo y la uniformidad. Así se termina con la diferencia, con la racionalidad, incluso con el lenguaje y la civilización que basada en la razón buscaba la belleza y la igualdad dentro de las diferencias humanas.
 
Cuando vemos a los ciudadanos envolverse en las banderas nos echamos a temblar: unos trapos de colores amordazan e impiden los pensamientos y los diálogos. Se acompañan de gritos, manos alzadas, aplausos y odios a los que rechazan incrustarse en los rebaños que conforman la multitud. Me da igual fuera en la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini, la España de Franco, o sus secuelas en los movimientos de las ultraderechas europeas, en los Estados Unidos de toda su existencia, en la Cataluña de nuestros días. Los términos nacionalismo, Patria, son los que más daños han causado a la historia de la Humanidad y a la propia libertad.
 
Internet es el último dogmatismo religioso, multicultural, que unifica a las multitudes y destruye en gran medida la libertad de pensar, ser diferente, tener opinión propia, participar reflexivamente en debates filosóficos o humanos, profundos, y en los que frente al seguidismo y fanatismo se impongan las dudas y los razonamientos. Interpretar, comprender, dialogar, aceptar como norma de cultura el respeto al que piensa de modo diferente al nuestro...
Hace casi cien años escribía Kafka:
Los hombres se esconden del tiempo tras las palabras y las ideas gastadas. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las estupideces.
Y, podemos añadir: es el poder más destructor de la libertad. ¿Y dónde nos lleva? Regresamos a Kafka:
El hombre es un residuo de la historia cuya insuficiente capacidad pronto será reemplazada por autómatas, cuya mente no permite dificultades.
 
El acoso para destruir la libertad comenzó  con las religiones y sus catecismos. Entre sus épocas más destructoras pueden señalarse, entre otras, la Inquisición en lo que atañe al cristianismo, y en nuestros días por el clero musulmán y su prédica en múltiples lugares para fanatizar a los que convierten en esclavos de Alá e incluso a los terroristas a su servicio. Crean el monolitismo ideológico y el terrorismo, ayer y hoy, que comienza practicándose en su propia población. Primero la alienan, religiosamente, condenan la libertad de pensar y luego aplican determinadas leyes, como si fueran proféticas para mantenerla sumisa. Castigos corporales, torturas y hasta penas de muerte condenan a quienes no se ajustan a sus preceptos dogmáticos. Y terminan buscando su expansión en los militantes fieles al Dios de turno.
 
Habría que desmontar todo ese tinglado religioso político que ha sido utilizado al tiempo por la corrupción e imperialismo de Occidente, tanto en su expansión económica e imposiciones comerciales, como en los métodos bélicos que emplea para apoderarse de las riquezas de los pueblos sometidos.
E impedir la expansión terrorista de los soldados de Alá en los países extranjeros debiera aunarse a la posibilidad de liberar a sus pueblos de las dictaduras férreas a .que están sujetos. Las mujeres son, por otra parte, sus mayores víctimas.
La Biblia y el Corán- no en sus bellos aspectos literarios, sino en la interpretación de sus prédicas más fanáticas- son manipulados por las teocracias de naciones que van de la Arabia Saudita a los Estados Unidos de Trump, inductores del terrorismo mundial y de los atentados y guerras genocidas que sacuden países como Libia, Siria, Afganistán y asolan sus libertades.
 
La palabra, que es fundamento de la libertad humana, es actualmente la más afectada por el dogmatismo terrorista, político, religioso y mediático.
Ya en 1953 Herbert Marcuse escribió:
La interpretación del progreso parece estar ligada con la intensificación de la falta de libertad.
Somos humanos porque tenemos lenguaje, pensamiento y libertad.
Por desgracia, cada vez más, un capitalismo corrupto y destructor no se contenta con destruir la naturaleza, que es a su vez la única casa que tiene el ser humano, también quiere anular el pensamiento, el lenguaje y la libertad.

Cada vez más se empobrece y destruye el lenguaje. Precisamos romper las rejas que lo constriñe y encarcela y no aceptar los dioses siempre virtuales creados por los hombres, sean bíblicos o tecnocráticos, para que los pueblos se sometan a sus leyes, sino comprometernos con el conocimiento, la belleza y la razón, espina dorsal de la libertad. No olvidemos que hoy gran parte de los medios de comunicación contribuyen, con su poder real, a que políticos, e incluso terroristas, se sirvan de ellos para atentar contra la propia libertad.
Y aunque se refiera a Alemania, podemos extrapolar la frase al mundo entero, no me resigno a dar esta cita de uno de los grandes poetas de todos los tiempos, Hölderlin, cuando escribe:

Bárbaros desde tiempos inmemoriales que se tornan más bárbaros a fuerza de aplicación, ciencia, e incluso, religión.

Por desgracia, la historia del ser humano, que buscaba crear una civilización de progreso humano, se encontró desde sus inicios la réplica a sus avances de leyes represivas, religiosas y políticas, que desde sus leyes represoras y preceptos fanáticos, alentaban los fundamentalismos y con ellos las guerras y los genocidios, y conducen hoy a través de la civilización virtual a la uniformidad y destrucción del pensamiento, mientras imponen el silencio, la exclusión o la penalización de los disidentes y críticos.

martes, 26 de septiembre de 2017

137

 
 
CATALUÑA Y ESPAÑA -Y 2-

 
CITAS DE ESCRITORES Y PENSADORES QUE HABLAN POR MÍ
 
Albert Einstein.
 
Una comunidad de individuos cortadas por el mismo patrón, sin originalidad ni objetivos propios, sería una comunidad pobre, sin posibilidades de evolución
...
En cuestión de dos semanas los periódicos pueden sumergir a las masas borreguiles de cualquier país en un estado de nerviosa furia en que todos están dispuestos a vestir uniforme y matar o morir, en defensa de los sórdidos fines de unos cuantos grupos interesados.
...
espíritu nacionalista monstruosamente exagerado que se encierra en ese vocablo tan sonoro y tan mal empleado patriotismo. Durante el último siglo y medio este ídolo ha adquirido en todas partes un poder excesivo de lo más pernicioso.
...
Que un hombre pueda disfrutar desfilando a los compases de una banda es suficiente para que me resulte despreciable... Ese culto al héroe, esa violencia insensata y todo ese repugnante absurdo que se conoce con el nombre de patriotismo... Este espantajo habría desaparecido hace mucho si los intereses políticos y convencionales, que sitúan a través de los centros de enseñanza y de la prensa no corrompiesen sistemáticamente el sentido común de las gentes.
...
Las posiciones nacionalistas han destruido esta comunidad intelectual. Los intelectuales y los hombres de ciencia han pasado a ser representantes de las tradiciones nacionales más extremas y han perdido aquella idea de comunidad intelectual.
 
Thomas Bernhard.
 
Las calamidades siempre las provoca la masa enfervorizada que aplaude. Todos los horrores provienen de los aplausos.
...
Tanto el nacionalismo como el catolicismo son enfermedades del espíritu y nada más.
 
Ferlinghetti.
 
estoy esperando
que los bosques y los animales
reivindiquen la tierra como suya.
Y estoy esperando
que inventen una forma
para destruir todos los nacionalismos
sin matar a nadie.
 
W.H. AUDEN
 
Uno de los atractivos más poderosos del Fascismo reside en su pretensión de que el Estado es una Gran Familia. Su insistencia en la sangre y en la raza es un intento de engañar al hombre de la calle para llevarlo a pensar que las relaciones políticas son personales... En los países democráticos, nada hace más por el descrédito de la democracia que la disciplina del partido.
 
GOETHE
 
Nada hay más repulsivo que la mayoría, pues la integran unos cuantos dirigentes enérgicos, algunos pícaros acomodaticios, unos cuantos débiles que se asimilan y la masa que va detrás sin saber  ni remotamente lo que quiere-
 
THEODOR W ADORNO.
 
El nacionalismo incrementó en la psiquis de los hombres el narcisismo colectivo; brevemente dicho, aumentó hasta lo inconmensurable la vanidad nacional... A modo de sucedáneo el nacionalismo les devuelve, como individuos, parte del propio respeto que la colectividad les sustrae y cuya recuperación esperan de ello al identificarse ilusoriamente con la misma.
 
CIORAN
 
Los verdaderos criminales son los que establecen una ortodoxia sobre el plano religioso o político. Los que distinguen entre el fiel y el cismático. No se mata más que en nombre de un dios o sus sucedáneos: los excesos suscitados por la diosa Razón, por la idea de nación, de clase, de raza, son parientes de la Inquisición o la reforma.
 
HÖLDERLIN
 
Desconocido y solitario vuelvo a mi patria y vago por ella como por un vasto cementerio.
 
KANT
 
Obra de tal modo que la regla conforme a la que actúas pueda ser adaptada como ley por todos los seres racionales.
 
JOSEPH CONRAD.
 
Por remota que parezca su realización, creo en la nación como un conjunto de personas y no de masas.

jueves, 14 de septiembre de 2017

136


 
LITERATURA. ¿QUÉ ES LITERATURA?
 
Con citas de Kafka y Canetti.
 
Literatura es lenguaje. El lenguaje bebe en los ríos de las palabras que los escritores nos han legado. Las leemos. Las asimilamos. Y luego buscamos continuarlas. Dentro de la belleza y el conocimiento que ellas nos proporcionan. No en la destrucción que a través de la mayoría de los medios de comunicación, la política y la vulgaridad de personas cada vez más alienadas -por culpa de la enseñanza, lo que ven, escuchan y reproducen- intentan destruirlo. Y si algo faltaba, las llamadas redes sociales y que el diálogo se reduzca a tres líneas. De fondo, el sensacionalismo, la cultura espectáculo, el neo analfabetismo, el feísmo y el mal gusto que alimentan la religión del dinero y el beneficio y la publicidad engañosa a su servicio.
 
Literatura es pensamiento. Porque intentar hacer reflexionar a quienes la leen, navegar por territorios que alumbran lo bello y el conocimiento, huir de la simplicidad y vulgaridad y hundirse en los grandes temas del ayer y del hoy, de la historia y el conocimiento y desarrollo del ser humano, es consustancial a la literatura.
 
La literatura es música, es plástica y es diferencia y diversidad. Ajena a los catecismos y a las imposiciones y mediaciones políticas, para dirigirse al ser, insistimos, humano, capaz de pensar por si mismo, no gregario de sus orígenes primitivos y menos virtual de los que añoran esclavos sin capacidad de analizar sus actos,   y contribuir al desarrollo de la civilización y no sujeto a los dogmas religiosos o a las constantes mentiras que propagan quienes rigen los destinos de los pueblos.
 
Vivimos en tiempos en que el silencio también es atropellado, resulta difícil sumergirse en él, y cuando se encuentra, uno solo quiere salir de esa soledad en la compañía de los creadores que buscan embriagarnos  con la auténtica realidad que nos deslumbra con su luminosidad estética y nos hace soñar con un mundo diferente.
 
Para algunos la vida es literatura y la literatura vida. Mas, ¿qué vida, qué literatura? Porque significa encerrarse en una sociedad cada vez más irreconocible, como si fuéramos Robinsones deambulando por una isla desierta en la que habitan los Hölderlin y Montaigne frente a las masas vocingleras que todo lo devastan. Pero desgraciadamente ya no existen esas islas desiertas o torres aisladas. Y hoy, la literatura, en su mayor parte, no es sino reflejo de lo que produce ganancias y se publicita y comunica para el común de lo que se llama gente, ciudadanía, pueblo o masas.
 
Algunos escritores desprecian aparecer en programas vulgares, firmar sus libros en centros comerciales donde se publicita lo que interesa venderse, apenas reciben críticas de sus obras, supeditados muchos de quienes las hacen a las editoriales que pagan los periódicos o programas radiofónicos o televisivos, no saldrán en las referencias de los libros más vendidos, como si esto fuese ejemplo de la calidad literaria, ni serán invitados a tertulias y programas con famosos, muestra de la chabacanería y vulgarización del lenguaje y contenido, sometido al sensacionalismo.
 
Porque las leyes y el poder, sea político o cultural no buscan sino la degradación ética y cultural, estética, la anulación del pensamiento diferente, la infravaloración de la enseñanza imaginativa y creadora, el silencio de los creadores críticos y libres, la uniformidad en los gustos y por desgracia, también, en las formas de hacer política.
 
Hemos citado a Kafka y Canetti. Justo es que terminemos con ellos, escritores de todos los tiempos.
 
Todo lo que no es literatura me aburre y lo odio, pues me molesta o estorba aunque solo sea en mi imaginación... Toda mi forma de vida está centrada exactamente en la creación literaria... Los hombres se esconden del tiempo tras las palabras y las ideas gastadas. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las estupideces.
                                                                                                 Kafka
 
El escritor que más puramente ha expresado nuestro siglo (yo diría el futuro) y al que por lo tanto considero como su manifestación más esencial, es Kafka... De todos los escritores de nuestro tiempo, quizá haya sido él quién tuvo el más torturador sentido del poder, de todo cuanto amenaza al individuo. Un poder ante el que se está completamente impotente. Y su forma de sustraerse a ese poder fue metamorfosearse en algo muy pequeño.
                                                                                               Canetti
 

La Linterna del S. XXI