martes, 26 de septiembre de 2017

137

 
 
CATALUÑA Y ESPAÑA -Y 2-

 
CITAS DE ESCRITORES Y PENSADORES QUE HABLAN POR MÍ
 
Albert Einstein.
 
Una comunidad de individuos cortadas por el mismo patrón, sin originalidad ni objetivos propios, sería una comunidad pobre, sin posibilidades de evolución
...
En cuestión de dos semanas los periódicos pueden sumergir a las masas borreguiles de cualquier país en un estado de nerviosa furia en que todos están dispuestos a vestir uniforme y matar o morir, en defensa de los sórdidos fines de unos cuantos grupos interesados.
...
espíritu nacionalista monstruosamente exagerado que se encierra en ese vocablo tan sonoro y tan mal empleado patriotismo. Durante el último siglo y medio este ídolo ha adquirido en todas partes un poder excesivo de lo más pernicioso.
...
Que un hombre pueda disfrutar desfilando a los compases de una banda es suficiente para que me resulte despreciable... Ese culto al héroe, esa violencia insensata y todo ese repugnante absurdo que se conoce con el nombre de patriotismo... Este espantajo habría desaparecido hace mucho si los intereses políticos y convencionales, que sitúan a través de los centros de enseñanza y de la prensa no corrompiesen sistemáticamente el sentido común de las gentes.
...
Las posiciones nacionalistas han destruido esta comunidad intelectual. Los intelectuales y los hombres de ciencia han pasado a ser representantes de las tradiciones nacionales más extremas y han perdido aquella idea de comunidad intelectual.
 
Thomas Bernhard.
 
Las calamidades siempre las provoca la masa enfervorizada que aplaude. Todos los horrores provienen de los aplausos.
...
Tanto el nacionalismo como el catolicismo son enfermedades del espíritu y nada más.
 
Ferlinghetti.
 
estoy esperando
que los bosques y los animales
reivindiquen la tierra como suya.
Y estoy esperando
que inventen una forma
para destruir todos los nacionalismos
sin matar a nadie.
 
W.H. AUDEN
 
Uno de los atractivos más poderosos del Fascismo reside en su pretensión de que el Estado es una Gran Familia. Su insistencia en la sangre y en la raza es un intento de engañar al hombre de la calle para llevarlo a pensar que las relaciones políticas son personales... En los países democráticos, nada hace más por el descrédito de la democracia que la disciplina del partido.
 
GOETHE
 
Nada hay más repulsivo que la mayoría, pues la integran unos cuantos dirigentes enérgicos, algunos pícaros acomodaticios, unos cuantos débiles que se asimilan y la masa que va detrás sin saber  ni remotamente lo que quiere-
 
THEODOR W ADORNO.
 
El nacionalismo incrementó en la psiquis de los hombres el narcisismo colectivo; brevemente dicho, aumentó hasta lo inconmensurable la vanidad nacional... A modo de sucedáneo el nacionalismo les devuelve, como individuos, parte del propio respeto que la colectividad les sustrae y cuya recuperación esperan de ello al identificarse ilusoriamente con la misma.
 
CIORAN
 
Los verdaderos criminales son los que establecen una ortodoxia sobre el plano religioso o político. Los que distinguen entre el fiel y el cismático. No se mata más que en nombre de un dios o sus sucedáneos: los excesos suscitados por la diosa Razón, por la idea de nación, de clase, de raza, son parientes de la Inquisición o la reforma.
 
HÖLDERLIN
 
Desconocido y solitario vuelvo a mi patria y vago por ella como por un vasto cementerio.
 
KANT
 
Obra de tal modo que la regla conforme a la que actúas pueda ser adaptada como ley por todos los seres racionales.
 
JOSEPH CONRAD.
 
Por remota que parezca su realización, creo en la nación como un conjunto de personas y no de masas.

jueves, 14 de septiembre de 2017

136


 
LITERATURA. ¿QUÉ ES LITERATURA?
 
Con citas de Kafka y Canetti.
 
Literatura es lenguaje. El lenguaje bebe en los ríos de las palabras que los escritores nos han legado. Las leemos. Las asimilamos. Y luego buscamos continuarlas. Dentro de la belleza y el conocimiento que ellas nos proporcionan. No en la destrucción que a través de la mayoría de los medios de comunicación, la política y la vulgaridad de personas cada vez más alienadas -por culpa de la enseñanza, lo que ven, escuchan y reproducen- intentan destruirlo. Y si algo faltaba, las llamadas redes sociales y que el diálogo se reduzca a tres líneas. De fondo, el sensacionalismo, la cultura espectáculo, el neo analfabetismo, el feísmo y el mal gusto que alimentan la religión del dinero y el beneficio y la publicidad engañosa a su servicio.
 
Literatura es pensamiento. Porque intentar hacer reflexionar a quienes la leen, navegar por territorios que alumbran lo bello y el conocimiento, huir de la simplicidad y vulgaridad y hundirse en los grandes temas del ayer y del hoy, de la historia y el conocimiento y desarrollo del ser humano, es consustancial a la literatura.
 
La literatura es música, es plástica y es diferencia y diversidad. Ajena a los catecismos y a las imposiciones y mediaciones políticas, para dirigirse al ser, insistimos, humano, capaz de pensar por si mismo, no gregario de sus orígenes primitivos y menos virtual de los que añoran esclavos sin capacidad de analizar sus actos,   y contribuir al desarrollo de la civilización y no sujeto a los dogmas religiosos o a las constantes mentiras que propagan quienes rigen los destinos de los pueblos.
 
Vivimos en tiempos en que el silencio también es atropellado, resulta difícil sumergirse en él, y cuando se encuentra, uno solo quiere salir de esa soledad en la compañía de los creadores que buscan embriagarnos  con la auténtica realidad que nos deslumbra con su luminosidad estética y nos hace soñar con un mundo diferente.
 
Para algunos la vida es literatura y la literatura vida. Mas, ¿qué vida, qué literatura? Porque significa encerrarse en una sociedad cada vez más irreconocible, como si fuéramos Robinsones deambulando por una isla desierta en la que habitan los Hölderlin y Montaigne frente a las masas vocingleras que todo lo devastan. Pero desgraciadamente ya no existen esas islas desiertas o torres aisladas. Y hoy, la literatura, en su mayor parte, no es sino reflejo de lo que produce ganancias y se publicita y comunica para el común de lo que se llama gente, ciudadanía, pueblo o masas.
 
Algunos escritores desprecian aparecer en programas vulgares, firmar sus libros en centros comerciales donde se publicita lo que interesa venderse, apenas reciben críticas de sus obras, supeditados muchos de quienes las hacen a las editoriales que pagan los periódicos o programas radiofónicos o televisivos, no saldrán en las referencias de los libros más vendidos, como si esto fuese ejemplo de la calidad literaria, ni serán invitados a tertulias y programas con famosos, muestra de la chabacanería y vulgarización del lenguaje y contenido, sometido al sensacionalismo.
 
Porque las leyes y el poder, sea político o cultural no buscan sino la degradación ética y cultural, estética, la anulación del pensamiento diferente, la infravaloración de la enseñanza imaginativa y creadora, el silencio de los creadores críticos y libres, la uniformidad en los gustos y por desgracia, también, en las formas de hacer política.
 
Hemos citado a Kafka y Canetti. Justo es que terminemos con ellos, escritores de todos los tiempos.
 
Todo lo que no es literatura me aburre y lo odio, pues me molesta o estorba aunque solo sea en mi imaginación... Toda mi forma de vida está centrada exactamente en la creación literaria... Los hombres se esconden del tiempo tras las palabras y las ideas gastadas. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las estupideces.
                                                                                                 Kafka
 
El escritor que más puramente ha expresado nuestro siglo (yo diría el futuro) y al que por lo tanto considero como su manifestación más esencial, es Kafka... De todos los escritores de nuestro tiempo, quizá haya sido él quién tuvo el más torturador sentido del poder, de todo cuanto amenaza al individuo. Un poder ante el que se está completamente impotente. Y su forma de sustraerse a ese poder fue metamorfosearse en algo muy pequeño.
                                                                                               Canetti
 

viernes, 25 de agosto de 2017

135


Número 135 

ESPAÑA Y CATALUÑA.

 

Corruptos, neo analfabetos, nacionalistas: lo que importa es el poder, no la razón.

 

                                                                No he parado de manifestar hasta la saciedad en palabras y  escritos, el sentimiento que me une a mi patria: el asco

                                                                                                                        Karl Kraus

 

Los españoles que rechazamos las patrias, las banderas, los himnos, la endogamia que suele terminar en la xenofobia y el imperialismo, lo sabemos por haberlo mamado desde la infancia en las escuelas y las iglesias, a partir de los Reyes Católicos. Podríamos referirnos igualmente a Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, etc. Y en el camino dejaríamos un reguero de guerras, muertos, exilios, genocidios, pueblos enteros convertidos en esclavos... siempre bajo patrióticos desfiles y apología de hombres y mujeres que fueron reyes, generales, cardenales, papas o empresarios y banqueros.

 

El franquismo llevó a un extremo delirante y miserable el concepto de Patria. Y no murió con él: se sucedió con herederos que disfrazaron su lenguaje y modo de gobernar bajo la democracia y pervive en el gobierno actual. Y hoy, por desgracia, encuentra otros neo analfabetos, corruptos y astutos gobernantes que quieren fundar -en el derecho de pernada político-  su patria propia, como Cataluña. Cataluña es en nuestros días otro ejemplo de esta religión alienante y alienadora. Porque la patria nunca se fundamenta en razonamientos, diálogos, diferencias, destrucción de fronteras, inter influencias sino con los países poderosos que fundamentan sus negocios y riquezas y no con los pueblos y culturas silenciadas, negadas y explotadas. La religión de las patrias son los símbolos y su fuerza la concentración de los seres humanos a los que se priva de razonamientos para, como en los viejos tiempos, unirlos en el pensamiento único, en el grito común y envolverlos en manifestaciones con banderas, músicas y brazos compartidos: los desfiles multitudinarios de Hitler son su mayor ejemplo. Luego, el voto no es sino la excreción del catecismo asimilado y en él se justifican quienes de las Patrias se aprovechan y las utilizan para sus intereses económicos y políticos. A veces se exceden en sus juicios hasta rigores más o menos xenófobos, pero los catecúmenos han perdido la posibilidad de revolverse  contra los neo analfabetos y de ello se aprovechan.

                                                  

 El hombre medio, cuya vida transcurre entre la comida y la cama, no posee en absoluto ideología alguna y por ello es muy fácil ganarlo para la ideología del odio … aquella influencia que, un poco más extensiva, permite a la gente que permanece en sus casas, no inquietarse por lo más mínimo, mientras otros miles cuelgan en las alambradas… de lo que aquí se trata es de la unión del verdugo y la víctima en un solo individuo.

                                                              Hermann Broch

 Por intereses económicos y políticos. Nada importa la historia de la corrupción: la corrupción es siempre de otros. Y sustituyen una lengua que consideran de un imperio caduco y fenecido, el español, por la del imperio boyante y poderoso: el inglés de USA. Aceptan sus genocidios y hasta su cultura, sus costumbres, dominio deportivo, gastronómico, aunque nada tenga que ver con su historia. Y llaman fascistas no a sus responsables sino a los de la vieja cultura que los dominó, aunque los nombres que dan fueran símbolos de la lucha por la libertad: así Quevedo, Lope de Vega, Góngora, Fernando de Rojas, Antonio Machado. ¿Cómo han olvidado a Cervantes?

Mas los rebaños convertidos a la religión del patriotismo no protestarán, se limitan a repetir las consignas que les han inoculado. La Patria, insistimos, es el concepto que esconde siempre el ansia de poder, las dictaduras y que en su apoyo necesita seres alienados, de pensamiento único o, mejor expresado, de no pensamiento. Y frente a aquella otra de la que quieren separarse -no hablamos de luchas colonialistas, de pueblos explotados por otros poderosos que buscan su libertad- se entregan a otras naciones poderosas, del moderno fascismo, que les impone sus medios de comunicación -ejemplo de la TV y hasta el domino económico y militar, e incluso sus formas de vida.

Si uno, como dice Juan Goytisolo no se siente español, porque no puede defender ni su historia ni sus símbolos, tampoco, aunque allí haya nacido, puede sentirse en estos momentos catalán. Solo buscan destruir sus viejas fronteras para erigir otras en las que puedan gobernar con sus leyes -que ellos mismos promulgan, dictatoriales aunque hablen de democracia y así proteger su dominio corrupto – que no se toque a la Iglesia ni a la Banca, por ejemplo-  sobre la parte importante de la población que la acata. (No hablemos de quienes en nombre de otra Patria luchan contra ellos: son todavía más nocivos).

 

Triste España. Triste Cataluña. ¿Pero dónde puede recluirse hoy un escéptico, pensador diferente y solitario que odia las fronteras y solo busca seres humanos libres, solidarios, y sobre todo pensantes y civilizados?

Los demócratas nada tienen que hacer si tenemos en cuenta hasta que punto la sacrosanta religión nacional del patriotismo ejerce su expresión desde la propia base electoral

                                                                   Rafael Sánchez Ferlosio        

domingo, 13 de agosto de 2017

134

 
JESÚS MUNÁRRIZ. LA VIEJA GUARDIA QUERIDA
 
 
Jesús Munárriz
La vieja guardia de la poesía. La vieja guardia del pensamiento. La vieja guardia de la cultura y la ética. La vieja guardia contra el capitalismo y el imperialismo. La vieja guardia de los sueños revolucionarios: aquél octubre de 1917.
Y ahí sigue Jesús Munárriz. En las ideas y en la literatura. En su oficio de poeta y de creador de la más importante colección de poesía en éste país, que tanto nos ha hecho disfrutar a la hora  de seguir a los jóvenes autores españoles, muchos se fueron haciendo mayores y siguieron publicando hermosos libros, o a los mejores poetas mundiales, algunos de ellos en primera versión para nuestra lengua.
Ahora, como poeta, ha publicado un libro titulado Los ritmos rojos del siglo en que nací. Un cuento triste. 10 años masticando la historia para convertirla en poesía. 10 años recorriendo el camino que alentó y hasta explica en cierto modo su vida. Del entusiasmo a la desolación. De la esperanza a la perplejidad. Lo expresa con belleza, sentimiento, dolor:
 
Ha transcurrido  un siglo,
el siglo con más muertos de la historia,
(más muertos prematuros, programados)
Y aquella fecha única,
 que proclamaba un antes y un después,
que estaba inaugurando
un futuro mejor, un mundo nuevo,
sin explotados ni explotadores,
ha pasado al archivo
con la rotundidad de lo definitivo
y la complejidad de lo opinable,
de lo juzgable, de lo interpretable.
No resultan de fácil moraleja
vistas de lejos las revoluciones.
 
Porque han pasado cien años efectivamente sin paz, ni convivencia, ni justicia, en medio de privilegiados -que lo son cada vez más- y de sufrientes desposeídos -que igualmente lo son también cada vez más-, y por desgracia, añado yo, gracias a los medios de comunicación y al uso de las nuevas tecnologías, más intoxicadoras y destructoras del pensamiento de quienes debieran alentar la necesaria revolución.
Y tras pasar por el sueño y la esperanza que como un bello cuento de amor sacudió a los pobres de medio mundo, llegó la hora de las traiciones, de la propia contrarrevolución propiciada por aquellos que se habían hecho con el poder de los revolucionarios.

¿Cuántas revoluciones
quedan aún por hacer?
¿Y por traicionar?
¿Y cuántos luchadores morirán
para abrir el camino a nuevos triunfadores?

Y concluye Munárriz:

Termina aquí este cuento,
el cuento triste
del siglo que murió, que falleció,
que pareció poder construir la utopía.

Como no terminó el holocausto, que en tierra y mar se continúa sucediendo. Como cada vez hay más injusticia, desequilibrios, explotaciones en el mundo y alienaciones y traiciones para intentar impedirlo. Pero leyéndote, conociéndote, podemos mirarnos al espejo, sonreír y decir contigo: pero fuimos y somos seres humanos que creemos en la ética, la libertad y la justicia. Y termino con el cuento triste de tus sueños:

Pero mientras los pobres luchaban por sus sueños
en la selva capitalista,
y peleaban y morían
por defender sus ideales,
allá en la patria de la revolución,
en la boyante Unión Soviética,
una eficaz carcoma
roía y corroía sus entrañas:
la dictadura del proletariado
pasaba a ser la dictadura del partido,
y ésta la de los funcionarios, aparatchik
...
que hizo del paraíso una cárcel inmensa
y socavó el futuro borrando la esperanza.

De todas maneras, Jesús, estoy seguro que tras la lectura de éste libro poético y el sueño truncado de la revolución, mantendremos la esperanza al menos con las palabras de Karl Kraus, que en su Antorcha, en una respuesta al periódico Pravda, en los años 20, aunque desde un punto de vista irónico crítico, escribía sobre el comunismo:

Que el Diablo se lleve su práctica, pero que Dios nos lo mantenga como amenaza constante sobre las cabezas de quienes poseen fincas y, para conservarlas, enviarían a todos los demás a los frentes del hambre y del honor patrio, diciéndoles, a modo de consuelo, que la vida no es el supremo de los bienes. Dios nos conserve el comunismo para que esta gentuza, tan insolente que ya no sabe que inventar, no se nos vuelva más insolente todavía; para que la sociedad de quienes poseen el derecho de disfrutar en exclusiva y consideran la humanidad sometida a su mando suficientemente dotada de amor como la sífilis que recibe de ellos, para que esta sociedad, digo, al menos se vaya a la cama con una pesadilla. ¡Para que al menos se quede sin ganas de predicar moral a sus víctimas y se quede también sin humor para hacer chistes sobre ellas!
 


lunes, 24 de julio de 2017

número 133

 
 
CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
 
 
Del sueño al desencanto.
 
               Hay personas sombrías con ideas optimistas y también están los pesimistas alegres. Bujarin era de una naturaleza asombrosamente íntegra: quería rehacer la vida porque la amaba.
                                                                                                                           Ilia Ehremburg
 
Ni con dogmatismo ni con cólera: la revolución rusa del 17 fue el más anhelado e importante acontecimiento político del siglo XX y mantuvo a millones de ciudadanos, sobre todo los más sufridos y explotados, y los que aspiraban a un mundo más justo y menos supeditado a los capitalismos e imperialismos devastadores, en la esperanza de su consolidación. Su caída supuso la frustración del sueño que la alentó.  No es fácil argumentar las causas de la victoria - derrota. Su acoso mundial desde sus inicios -más de una decena de países sufragando una rebelión interior contra ella- la debilidad del ser humano, aunque sea revolucionario, para huir de los ancestrales vicios del poder y la personalidad dictatorial basada en el uso de la fuerza, la pusieron en peligro desde sus inicios, pero sobre todo cuando comenzaba a consolidarse. Sus primeros años se debatieron entre  la lucha por mantenerse firme ante el terrible acoso interno y externo que quería derrotarla, y el debate revolucionario entre social democracia y marxismo leninismo tanto en el Parlamento como en discusiones masivas entre obreros, campesinos e intelectuales para la mayor transformación social y política que conocieron los siglos, inspirada en textos de los grandes creadores revolucionarios del siglo XIX, cuyas teorías intentaban aplicar en medio de las convulsiones que vivían. Triunfarían los que apostaban por un estado militar y represivo absolutamente centralizado frente a los más marxistas que buscaban dar pasos que terminaran con la consolidación del Estado hasta su necesaria desaparición.
 
Fue tal su impacto que los gobiernos militarizados y de un capitalismo  salvaje tuvieron que abrir paso a vías social democráticas e incluso a lo largo de los años, sobre todo tras la hecatombe mundial provocada por el fascismo y nazismo, impulsar beneficios sociales para las poblaciones, que paliaran el efecto de pura explotación a que estaban sujetas por banqueros, capitalistas, y regímenes monolíticos.
 
En esta reflexión sobre lo que no es un simple aniversario, sino un motivo de estudio para  aplicarlo al presente y al futuro, vamos a transmitir las palabras de uno de los hombres más importantes y lúcidos que participaron en ella, que al margen de epítetos, descalificaciones  o elogios, marca con su vida y obra ese auge decadencia que va de 1917 a 1937: me refiero a Nicolás Bujarin, agudo economista, comunista convencido y tal vez el hombre en el que había puesto sus esperanzas, ya en su decadencia final, Vladimir Lenin, y al que Stalin consideró el mayor enemigo de su ascenso dictatorial y su equívoca transformación de la URSS en estado totalitario al tiempo que se negaba a aplicar sus teorías económicas que buscaban un desarrollo pensado en beneficio de la población y no en el egocentrismo militar, autártico y de deformación del partido bolchevique. Por eso, como hizo con  otros fundamentales comunistas que habían llevado a término la revolución de octubre, le torturó y asesinó para consolidar su poder absoluto.
 
Escribe Bujarin al triunfo de la Revolución, palabras vigentes para nuestro tiempo histórico:
                Tratando de obtener las mayores ganancias, los capitalistas buscan fuerzas de trabajo, más baratas y al mismo tiempo la mayor explotación posible. Se persigue así la "cacería" de trabajadores, lo que se llama en Occidente "el efecto llamada". Y al tiempo en aras del máximo beneficio se desplazan mercancías y capitales cada vez más lejos de su país de origen.

Y en un discurso en La Sorbona, ya en 1936:

El fascismo, tanto en la teoría como en la práctica, ha llevado a un extremo las tendencias autoindividuales, ha erigido un estado totalitario todopoderoso sobre todas las instituciones y lo despersonifica todo, a excepción de los dirigentes y superdirigentes... La despersonificación de las masas es proporcional a la glorificación de los dirigentes.

A su regreso a la URSS comienza su persecución directamente ordenada por Stalin. Al fin él y su mujer son detenidos. Bujarin sería torturado y como otros dirigentes de la revolución, Zinoviev, Kamenev, incurriría en esa confesión no sabemos los procedimientos empleados para que cientos de ellos que no escaparían a la pena de muerte confesaran las mismas o parecidas palabras, diría en su proceso:

Con brillante aplicación de la dialéctica marxista-leninista Stalin fue totalmente correcto al refutar toda una serie de posiciones teóricas del desviacionismo derechista del que yo era el único reprobable.

 Antes de morir dirigió una escueta a nota a Stalin, que lógicamente éste no contestó. Decía en ella:

Koba, ¿qué necesidad tienes de matarme?

Pero las palabras más importantes, antes de que fuera asesinado, son las que escribió para los comunistas:

Me dirijo a vosotros, la futura generación de dirigentes del partido, cuya misión histórica consiste en aclarar la monstruosa red de crímenes que en estos días está creciendo una vez más, extendiéndose como el fuego, asfixiando el partido.
La política de Stalin nos conduce a la guerra civil. Tendrá que abordar las revueltas con sangre. será un estado policiaco.

El gran escritor Alekxandr Blok, otra víctima revolucionaria, en breves palabras nos describiría lo que pensaban muchos de quienes acompañaron a Lenin, Trotsky, Kamenev, Zinoviev, Bujarin y cientos de nombres que podríamos añadir, aquellos días de octubre del 17:

 
 
 
 ¿Qué hacer si me engaño un sueño, como todos los sueños, y la vida despiadada me atizó con un látigo cruel?

Pero el comunismo, teoría y práctica de una vida distinta, que culmina en la desaparición del Estado tal como se viene configurando desde siempre, y en una sociedad no escindida en explotadores y explotados, y que hasta ahora no ha podido aplicarse, responde a las palabras que un día me dijo mi amigo Saramago:

El comunismo ha muerto: Viva el comunismo
 

lunes, 3 de julio de 2017

número 132


DE ELECCIONES.  EL HOLOCAUSTO DEL PENSAMIENTO



Las nuevas elecciones políticas, sea en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, para el Gobierno o para un partido, muestran como ya no existen periodos de reflexión, exposición y debate crítico de programas concretos entre quienes han de votar, dudas y aportaciones para exponer problemas no coyunturales o de mera organización, sino fundamentales, del presente y, sobre todo, del futuro. Todo se ha convertido en espectáculo. Basta un teléfono, una tableta, 3 líneas machacantes que usen dos o tres eslóganes que se repiten continuamente, ataques groseros y reiterativos a los contrincantes, unos vivas y unos mueras y concentraciones donde solamente habla el que aspira a ser dictador y busca aplausos y gritos de apoyo al líder y no razones.
 
No faltan  las continuas apariciones en televisión y otros medios que dicen comunicativos y sobre todo la reiteración de mensajes tan simples como falaces y ayunos de contenidos, huecos y alienantes, para arrastrar entre los militantes  el fervor que les exigen y anular las controversias y razonamientos. Músicas, banderas y palabras como mercancía publicitaria. Y reprobación de los "otros" que no excluye la mentira o lo escatológico.
 
En resumen: mítines constantes y lenguaje primitivo. Así se conquista una Nación o un partido. No hablemos de los contrarios que siguen caminos paralelos a los de los vencedores.
 
Hace siglos escribió Montaigne:
Fundar la recompensa de las acciones virtuosas en la aprobación de los demás y adoptar un fundamento demasiado incierto y confuso. En particular en un siglo corrompido e ignorante como éste, la buena estima del pueblo es injuriosa.
 
¡Qué escribiría si viviese en el siglo XXI!
 
Y Robert Walser, en 1940:
Como los dictadores surgen casi siempre de las capas bajas del pueblo saben exactamente lo que el pueblo anhela. Al hacer realidad sus propios deseos, hacen realidad los de los demás. Al pueblo le gusta que se le preste atención, que se sea, ora paternal y cariñoso, ora severo con él. De este modo se le puede convencer incluso para ir a la guerra... Vivir bajo tutela y ser maltratados es el máximo honor al que podemos aspirar. Pero someterse es mucho más refinado que pensar. Quién piensa se subleva, y esto es tan feo, tan nocivo...
 
Ya escasean los seres solitarios que vean, escuchen, piensen. Que odien los aplausos, las concentraciones y aclamaciones. Hemos llegado al gran holocausto del silencio en la sociedad del vocinglerío, y del pensamiento y la sensibilidad en la instauración comercial del mal gusto y la engañosa publicidad. Es el progreso. Todos uno, uno todos. Felices. Que las masas, en el fútbol, los conciertos constantes de melopeas ruidosas y luminosas y movimientos esperpénticos y hasta salvajes, propios para la alienación colectiva desde que se es muy joven, o  las grandes concentraciones festivas de líderes y Vírgenes, organizadas y desarrolladas de forma similar, también patrióticas -que nefasta la palabra Patria-. Todos se identifican en la turbamulta gozosa y aparentemente feliz. Solo falta en nuestra actual civilización, que no en la de otras religiones, el viejo espectáculo de las iglesias cristianas: que en las plazas públicas, ante el júbilo del pueblo, se queme o ahorque a los pensantes, a los críticos, a los solitarios, a los diferentes. Pero cada vez quedan menos herejes. Aquello de marchemos todos juntos y yo el primero por la senda del espectáculo del mundo que ha conseguido aunar política, literatura, sexo y vida, confluye en el gran mercado publicitario donde se queman las palabras y los pensamientos -y hasta se organizan en todas partes Ferias del libro, por ejemplo, para consumarlo.
 
A veces, cuando uno reflexiona así, no puede por menos de preguntarse: ¿para qué y para quién escribes estas cosas? Y tras largo silencio tal vez pueda responderse: para mí mismo. Si no fuera por las palabras, las dudas, y los razonamientos que te impregnan sobre su uso, te resultaría imposible continuar viviendo. Y además así podrás recoger con orgullo que alguien pueda llamarte cavernario, pesimista, retrógrado, porque al hacerlo ignora que entonces sonreirás y serás tan feliz como cuando las escribes, aunque para nada puedan trascender, porque te sientes humano y consciente de que uno no será uno sino el que huye de que uno sean todos.


martes, 6 de junio de 2017

nº131

 
JUAN GOYTISOLO. EL ESPAÑOL SIN GANAS
sobre el exilio, el lenguaje, la crítica, la ortodoxia y las censuras.
 
En el año 2007, en la revista que dirigía, República de las Letras, dediqué un número extraordinario a la vida y la obra de Juan Goytisolo. Fue uno de mis mejores amigos. Pasé quizá la mejor nochevieja de mi vida en su casa de Marrakesh, ciudad en la que nos vimos varias veces. Era un referente literario y político. No gustaba a la mayor parte de los escritores, críticos e intelectuales, por sus ideas, siempre en la crítica de lo políticamente correcto, la xenofobia, la incultura, la destrucción del lenguaje. Era, para la mayor parte de los políticos persona non grata. Al morir todo se olvida. Y hoy todos los medios de comunicación no dudarán en publicar alabanzas sobre él, porque al final, casi, de su vida, ya fue premiado. Eso es lo que importa. No el contenido de su obra, el análisis del fascismo que vivimos, del capitalismo salvaje que mata diariamente a miles de personas, la asimilación del mercado por una literatura cada vez más banal y mediocre.
 
Pero es mejor que sean sus palabras quienes le definan. En la entrevista que abría aquel número titulada Conversación de conversaciones, en la que recogía  testimonios suyos, es donde se encuentra Juan Goytisolo. Abría la misma con el siguiente texto, definitorio de la mentira que envolvió y envuelve a España desde los tiempos de Franco:
 
El año 1931 es el año en que se proclama la II República Española. El año en que nace Juan Goytisolo en Barcelona. Una familia conservadora, burguesa. Un bisabuelo que era latifundista en Cuba. Juan descubrirá, a los diez años de edad, cartas escritas por esclavos que en sus plantaciones trabajaban. La tristeza llevaba ya años envolviendo su vida. Ausencia de la madre, asesinada, le dice su padre, por los rojos. Ya joven descubrirá lo que fue una mentira más de aquel tiempo de escarnios e infamias. Inicio de la historia que un día tendría que reescribir. Negar para purificar la memoria hipotecada por la educación franquista. Porque fue uno de los bombardeos que Franco y sus aliados desarrollaron en Barcelona el que asesinó a su madre.
 
Y así llegará el exilio y la ruptura con su país. Escribe, ya en París:
 
A los veinte años quería salir de España. Pasé de una atmósfera cerrada y opresiva al París de los años 50, el mejor momento de la literatura francesa. De un desierto a un mundo cultural rico. Cuando comienzo a colaborar con la prensa francesa escribiendo artículos que criticaban más o menos el franquismo, mi vuelta a España se torna imposible... conocí a Guy Debord, el autor de "La sociedad del espectáculo" que me enseñó una lección fundamental en mi vida al mostrarme otro París, el de la Gare du Nord, los cafetines, los rincones marginales y los suburbios, absolutamente opuesto al París monumental y turístico. Luego, ya con Monique Lange, mi mujer, conocí el mundo literario y editorial parisino, y al escritor Jean Genet, junto con Monique la personalidad más determinante en mi obra y en mi vida. Genet me mostró lo que yo estaba buscando. Me decía lo que yo necesitaba escuchar.
 
Y Juan Goytisolo, que no deseaba le enterraran en un cementerio cristiano, encontrará su sepultura en Marruecos, en Larache, al lado de donde lo fue Jean Genet.
Antes de morir acudí con él a un notario para testificar que la biblioteca que tenía en Marrakech la legaba al Ministerio de Cultura, y yo conocía su existencia por haber estado en ella Con el dinero que le daban a cambio, pagaría los estudios y el crecer a la vida de los 3 hijos que le acompañaron en su vida, marroquíes nacidos de Abdalhadi y Abdelhak con los que compartió tantos años. Desgraciadamente le habían robado las cartas y testimonios y libros que de Genet tenía.
 
El silencio se cernió sobre Goytisolo, cuando no las descalificaciones.
 
No tardaría en volverme a consecuencia de mi nomadeo y viajes en ese raro espécimen de escritor no reivindicado por nadie, ajeno y reacio a agrupaciones y categorías....Si me preguntan si me considero parte de la sociedad española, digo que no. No comparto los valores de esta sociedad, me siento extraño a ella. Por otra parte la mayoría de los escritores que admiro siempre actúan a rodapelo de la sociedad. Como decía de una manera expresiva Luis Cernuda eran "españoles sin ganas".
 
Siempre dijo que su única patria era Cervantes, la fusión de obras como El Quijote y las mil y una noches, Fernando de Rojas y Juan de la Cruz, Góngora y Quevedo, Francisco Delicado y Mateo Alemán, hasta llegar a Américo Castro.
 
Y tarea literaria:
 
Como si España careciera de pasado, resultaba necesario "iluminarse" con la literatura del siglo XX realizada en el mundo... En el exilio encontraría una nueva forma de ver la política, la cultura, la moral, el sexo, para ir sentando las bases de un camino propio.
 
Considera fundamental sus obras rupturistas incluso con su anterior creación: "Señas de identidad, Don Julián, Juan sin tierra".
 
Era la labor del desmantelamiento y destrucción julianescos del alcázar lingüístico que sustentaba el nacionalismo de Franco y de la Falange... Mi despego de los valores oficiales del país había llegado a tal extremo que la idea de su profanación, de su destrucción simbólica me acompañaba día y noche... Yo creo que el deber fundamental de un escritor, el único compromiso que acepto es ese, el de devolver a la cultura a la que uno pertenece un idioma distinto del que ha recibido de ella. Hay que reinventar el lenguaje.
 
Como hizo Paul Celan a lo largo de su vida y obra con el nazismo. Y une el pasado con el presente.
 
Relectura, participación del lector en la empresa creadora de un libro, es la mejor receta que conozco para potenciar su vida espiritual empobrecida por la agresión permanente de la nueva técnica de una modernidad incontrolada y que, como un nuevo Leviatán, apunta y destruye nuestros horizontes... La literatura lo ha sido todo para mí. No concibo  la vida sin ella. He vivido siempre en el mundo de la literatura. Pertenezco a otra época.. Escribo a mano. No sé lo que es un ordenador ni quiero saberlo... En mi opinión los vencedores de la guerra fría están logrando algo inédito en la historia de la humanidad: el descubrimiento o parasitismo de la especie humana gracias a una hábil combinación de la tecnocracia y el tecnomercado.
 
Y para conocer su visión sobre la literatura, la cultura, y la negación de la ortodoxia de los nacionalistas, unas palabras más:
 
Creo que el contacto con gentes de otras culturas es necesario... Tener cuatro lenguas es mejor que tres. Por eso cuando veo que quieren imponer el monolingüismo en Cataluña o el País Vasco no lo entiendo. Estoy en contra de todas las identidades exclusivas y agresivas que niegan a los demás. Un país que tenga una variedad de culturas dentro del marco de ciudadanía, me parece idóneo. Una cultura es en realidad la suma de todas las influencias externas que ha recibido. Intentar buscar una raíz única, una esencia única, conduce no solo a la ruina de esta cultura sino a los peores excesos, a los crímenes que realizan esos nacionalistas que yo llamo " de calidad... Estoy  totalmente en contra del nacionalismo cultural, porque para mí es la muerte de la cultura.... Estoy en contra de todos los nacionalismos, no importa si es vasco, catalán o español. Estamos volviendo a un cierto nacional catolicismo español que también me preocupa
 
Y como colofón final, la crítica, el conformismo:
 
Lo peor para mí, mucho más que el mercado, es como siempre la mediocridad de la crítica. Parece que hay como un mal hábito de los críticos consagrados a ensalzar la mediocridad. Mi obra no puede ser bien considerada porque va en contra de toda la corriente literaria actual, es decir, lo que se está promoviendo es la literatura light, que es una literatura que el público sigue... Para mí siempre ha sido fundamental mantener una independencia con respecto al poder, a los partidos políticos, a los grupos empresariales... Hoy la censura comercial pende sobre la totalidad de los escritores. Esta censura me parece mucho más peligrosa que la política...
La resignación y el conformismo con los poderes fácticos reina en el campo literario como en los felices tiempos del franquismo
 

La Linterna del S. XXI