sábado, 25 de noviembre de 2017

número 139


¿POLÍTICA? DOS CASOS SIGNIFICATIVOS: CASADO Y RUFIÁN
 
PUIGDEMONT Y EL ESTALINISMO
 
LA ULTRADERECHA. LOS HEREDEROS.
 
¿Política? Dos casos significativos: Casado y Rufián
 
La política se ha quedado sin lenguaje. Sin pensamiento. Sin confrontación dialéctica. Se ha convertido, como quería Goebels, en un catecismo alienante, en un circo. Mostramos dos de sus preclaros representantes: Casado, del partido popular, y Rufián, de ERC. Ambos, que representan a gran parte de los diputados o significativos políticos, pese a su subdesarrollo mental y analfabetismo ideológico, son de los más utilizados por las televisiones y medios de comunicación, para renovar teorías fascistas, uno, o convertir la dialéctica y el pensamiento en un repulsivo teatro de ínfima categoría, el otro. Pero las "redes sociales" gozan con la difusión de sus ¿palabras? o actos y no dudan en mostrar así la miseria cultural y política en que vivimos. Escuchamos gorgotear a ambos, y nos provocan la náusea y la tristeza. Las ciencias avanzan: el progreso retrocede. El lenguaje, gracias a ellos y a los millones que ellos dicen representar, ha dejado de existir. Y la política se ha sumergido en la cloaca que hace posible que una minoría de poderosos exploten inicuamente a la mayor parte de los ciudadanos. Así, los medios de comunicación y los partidos políticos que divulgan a semejantes personajes nacidos de las cloacas de la ética y la cultura, aunque se presenten como seres humanos, no solo no se avergüenzan de ellos sino que los exhiben y confrontan con asiduidad para mostrar como las ideologías y los lenguajes son arrojados al sumidero de la historia.
 
Puigdemont y el estalinismo.
 
Durante años criticamos al estalinismo no solo por enterrar el comunismo y convertirse en una partidocracia criminal, sino por algo que marcaba su desprecio por la historia y su brutal represión cultural. Nos referimos a la política de borrar, de cuanto había acontecido en el desarrollo del movimiento revolucionario, a los disidentes, asesinados u obligados a exiliarse por él. De Trotsky a Bujarin, hasta sus fotos se borraban cuando aparecían al lado de los estalinistas triunfantes. Y los nombres de revolucionarios, escritores, trabajadores que desde el marxismo lucharon por una sociedad nueva, también fueron eliminados de libros, periódicos, y prohibidos en la enseñanza de la historia.

Ahora revivimos aquella época con el llamado nacionalismo catalán y su máximo representante y ejemplar neo analfabeto: Puigdemont. Surgidos de la corrupción -Pujol y Mas como más conspicuos representantes- tampoco aceptan críticas o disidencias. No basta con expulsarlos de sus filas o del Gobierno. Ese personaje grotesco que a veces parece oficiar de payaso -denigrando esta profesión que ha dado grandes personajes- y es uno de los más ayunos de cultura y desarrollo intelectual y político, que sigue en su voluntario exilio mostrándose como Presidente de Cataluña, no se contenta con arrojar fuera de su organización a quienes no comulgan con él -o con el señor Junqueras católico y comulgante de la Santa Madre Iglesia, a la que nunca criticarán a la hora de hablar del franquismo- sino que, como hacía Stalin en los años 30 y 40, borran su presencia física de las fotografías en que aparecen a su lado. Con menos inteligencia que los zdhanovistas: desaparecen sus rostros y cuerpos, pero no sus zapatos.

La ultraderecha. Los herederos.

No es un fantasma: es una realidad. La ultraderecha vuelve a ocupar calles y ciudades de los países europeos y cada vez con más fuerza aparece en sus Parlamentos. España no necesitaba visibilizarla, porque se contentaba conque estuviera representada en el poder, sin más signos visibles que los de la corrupción y ciertos métodos autoritarios y si era preciso dictatoriales. Pero tras los últimos acontecimientos, nacionalismos de banderas, consignas, gritos y manos aplaudiendo o alzadas al cielo recorriendo calles de ciudades catalanas, ha decidido airear su presencia, reivindicando el fascismo franquista y utilizando -como hacen los otros- los medios de las redes sociales para con insultos y amenazas cobrar un protagonismo cada vez más visible. Triste presencia para los dirigentes del PP, que herederos de sus antepasados, se sienten desconcertados ante lo que ellos querían ocultar en su lenguaje y gestos, no borrando la herencia pero sin airearla, y ven como ahora aflora cada vez más a la superficie.

 
 
 
 
 
 
 

jueves, 26 de octubre de 2017

número 138

 
LA LIBERTAD.

 
Religiones, leyes, nacionalismos, enemigos de ella.
 
La violencia, en la Ley, en la política, en los medios de comunicación, se impone cada vez con más fuerza frente a la libertad. Un veneno inoculado a través de palabras y acciones tóxicas que van incubando en las gentes el servilismo y la uniformidad. Así se termina con la diferencia, con la racionalidad, incluso con el lenguaje y la civilización que basada en la razón buscaba la belleza y la igualdad dentro de las diferencias humanas.
 
Cuando vemos a los ciudadanos envolverse en las banderas nos echamos a temblar: unos trapos de colores amordazan e impiden los pensamientos y los diálogos. Se acompañan de gritos, manos alzadas, aplausos y odios a los que rechazan incrustarse en los rebaños que conforman la multitud. Me da igual fuera en la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini, la España de Franco, o sus secuelas en los movimientos de las ultraderechas europeas, en los Estados Unidos de toda su existencia, en la Cataluña de nuestros días. Los términos nacionalismo, Patria, son los que más daños han causado a la historia de la Humanidad y a la propia libertad.
 
Internet es el último dogmatismo religioso, multicultural, que unifica a las multitudes y destruye en gran medida la libertad de pensar, ser diferente, tener opinión propia, participar reflexivamente en debates filosóficos o humanos, profundos, y en los que frente al seguidismo y fanatismo se impongan las dudas y los razonamientos. Interpretar, comprender, dialogar, aceptar como norma de cultura el respeto al que piensa de modo diferente al nuestro...
Hace casi cien años escribía Kafka:
Los hombres se esconden del tiempo tras las palabras y las ideas gastadas. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las estupideces.
Y, podemos añadir: es el poder más destructor de la libertad. ¿Y dónde nos lleva? Regresamos a Kafka:
El hombre es un residuo de la historia cuya insuficiente capacidad pronto será reemplazada por autómatas, cuya mente no permite dificultades.
 
El acoso para destruir la libertad comenzó  con las religiones y sus catecismos. Entre sus épocas más destructoras pueden señalarse, entre otras, la Inquisición en lo que atañe al cristianismo, y en nuestros días por el clero musulmán y su prédica en múltiples lugares para fanatizar a los que convierten en esclavos de Alá e incluso a los terroristas a su servicio. Crean el monolitismo ideológico y el terrorismo, ayer y hoy, que comienza practicándose en su propia población. Primero la alienan, religiosamente, condenan la libertad de pensar y luego aplican determinadas leyes, como si fueran proféticas para mantenerla sumisa. Castigos corporales, torturas y hasta penas de muerte condenan a quienes no se ajustan a sus preceptos dogmáticos. Y terminan buscando su expansión en los militantes fieles al Dios de turno.
 
Habría que desmontar todo ese tinglado religioso político que ha sido utilizado al tiempo por la corrupción e imperialismo de Occidente, tanto en su expansión económica e imposiciones comerciales, como en los métodos bélicos que emplea para apoderarse de las riquezas de los pueblos sometidos.
E impedir la expansión terrorista de los soldados de Alá en los países extranjeros debiera aunarse a la posibilidad de liberar a sus pueblos de las dictaduras férreas a .que están sujetos. Las mujeres son, por otra parte, sus mayores víctimas.
La Biblia y el Corán- no en sus bellos aspectos literarios, sino en la interpretación de sus prédicas más fanáticas- son manipulados por las teocracias de naciones que van de la Arabia Saudita a los Estados Unidos de Trump, inductores del terrorismo mundial y de los atentados y guerras genocidas que sacuden países como Libia, Siria, Afganistán y asolan sus libertades.
 
La palabra, que es fundamento de la libertad humana, es actualmente la más afectada por el dogmatismo terrorista, político, religioso y mediático.
Ya en 1953 Herbert Marcuse escribió:
La interpretación del progreso parece estar ligada con la intensificación de la falta de libertad.
Somos humanos porque tenemos lenguaje, pensamiento y libertad.
Por desgracia, cada vez más, un capitalismo corrupto y destructor no se contenta con destruir la naturaleza, que es a su vez la única casa que tiene el ser humano, también quiere anular el pensamiento, el lenguaje y la libertad.

Cada vez más se empobrece y destruye el lenguaje. Precisamos romper las rejas que lo constriñe y encarcela y no aceptar los dioses siempre virtuales creados por los hombres, sean bíblicos o tecnocráticos, para que los pueblos se sometan a sus leyes, sino comprometernos con el conocimiento, la belleza y la razón, espina dorsal de la libertad. No olvidemos que hoy gran parte de los medios de comunicación contribuyen, con su poder real, a que políticos, e incluso terroristas, se sirvan de ellos para atentar contra la propia libertad.
Y aunque se refiera a Alemania, podemos extrapolar la frase al mundo entero, no me resigno a dar esta cita de uno de los grandes poetas de todos los tiempos, Hölderlin, cuando escribe:

Bárbaros desde tiempos inmemoriales que se tornan más bárbaros a fuerza de aplicación, ciencia, e incluso, religión.

Por desgracia, la historia del ser humano, que buscaba crear una civilización de progreso humano, se encontró desde sus inicios la réplica a sus avances de leyes represivas, religiosas y políticas, que desde sus leyes represoras y preceptos fanáticos, alentaban los fundamentalismos y con ellos las guerras y los genocidios, y conducen hoy a través de la civilización virtual a la uniformidad y destrucción del pensamiento, mientras imponen el silencio, la exclusión o la penalización de los disidentes y críticos.

martes, 26 de septiembre de 2017

137

 
 
CATALUÑA Y ESPAÑA -Y 2-

 
CITAS DE ESCRITORES Y PENSADORES QUE HABLAN POR MÍ
 
Albert Einstein.
 
Una comunidad de individuos cortadas por el mismo patrón, sin originalidad ni objetivos propios, sería una comunidad pobre, sin posibilidades de evolución
...
En cuestión de dos semanas los periódicos pueden sumergir a las masas borreguiles de cualquier país en un estado de nerviosa furia en que todos están dispuestos a vestir uniforme y matar o morir, en defensa de los sórdidos fines de unos cuantos grupos interesados.
...
espíritu nacionalista monstruosamente exagerado que se encierra en ese vocablo tan sonoro y tan mal empleado patriotismo. Durante el último siglo y medio este ídolo ha adquirido en todas partes un poder excesivo de lo más pernicioso.
...
Que un hombre pueda disfrutar desfilando a los compases de una banda es suficiente para que me resulte despreciable... Ese culto al héroe, esa violencia insensata y todo ese repugnante absurdo que se conoce con el nombre de patriotismo... Este espantajo habría desaparecido hace mucho si los intereses políticos y convencionales, que sitúan a través de los centros de enseñanza y de la prensa no corrompiesen sistemáticamente el sentido común de las gentes.
...
Las posiciones nacionalistas han destruido esta comunidad intelectual. Los intelectuales y los hombres de ciencia han pasado a ser representantes de las tradiciones nacionales más extremas y han perdido aquella idea de comunidad intelectual.
 
Thomas Bernhard.
 
Las calamidades siempre las provoca la masa enfervorizada que aplaude. Todos los horrores provienen de los aplausos.
...
Tanto el nacionalismo como el catolicismo son enfermedades del espíritu y nada más.
 
Ferlinghetti.
 
estoy esperando
que los bosques y los animales
reivindiquen la tierra como suya.
Y estoy esperando
que inventen una forma
para destruir todos los nacionalismos
sin matar a nadie.
 
W.H. AUDEN
 
Uno de los atractivos más poderosos del Fascismo reside en su pretensión de que el Estado es una Gran Familia. Su insistencia en la sangre y en la raza es un intento de engañar al hombre de la calle para llevarlo a pensar que las relaciones políticas son personales... En los países democráticos, nada hace más por el descrédito de la democracia que la disciplina del partido.
 
GOETHE
 
Nada hay más repulsivo que la mayoría, pues la integran unos cuantos dirigentes enérgicos, algunos pícaros acomodaticios, unos cuantos débiles que se asimilan y la masa que va detrás sin saber  ni remotamente lo que quiere-
 
THEODOR W ADORNO.
 
El nacionalismo incrementó en la psiquis de los hombres el narcisismo colectivo; brevemente dicho, aumentó hasta lo inconmensurable la vanidad nacional... A modo de sucedáneo el nacionalismo les devuelve, como individuos, parte del propio respeto que la colectividad les sustrae y cuya recuperación esperan de ello al identificarse ilusoriamente con la misma.
 
CIORAN
 
Los verdaderos criminales son los que establecen una ortodoxia sobre el plano religioso o político. Los que distinguen entre el fiel y el cismático. No se mata más que en nombre de un dios o sus sucedáneos: los excesos suscitados por la diosa Razón, por la idea de nación, de clase, de raza, son parientes de la Inquisición o la reforma.
 
HÖLDERLIN
 
Desconocido y solitario vuelvo a mi patria y vago por ella como por un vasto cementerio.
 
KANT
 
Obra de tal modo que la regla conforme a la que actúas pueda ser adaptada como ley por todos los seres racionales.
 
JOSEPH CONRAD.
 
Por remota que parezca su realización, creo en la nación como un conjunto de personas y no de masas.

jueves, 14 de septiembre de 2017

136


 
LITERATURA. ¿QUÉ ES LITERATURA?
 
Con citas de Kafka y Canetti.
 
Literatura es lenguaje. El lenguaje bebe en los ríos de las palabras que los escritores nos han legado. Las leemos. Las asimilamos. Y luego buscamos continuarlas. Dentro de la belleza y el conocimiento que ellas nos proporcionan. No en la destrucción que a través de la mayoría de los medios de comunicación, la política y la vulgaridad de personas cada vez más alienadas -por culpa de la enseñanza, lo que ven, escuchan y reproducen- intentan destruirlo. Y si algo faltaba, las llamadas redes sociales y que el diálogo se reduzca a tres líneas. De fondo, el sensacionalismo, la cultura espectáculo, el neo analfabetismo, el feísmo y el mal gusto que alimentan la religión del dinero y el beneficio y la publicidad engañosa a su servicio.
 
Literatura es pensamiento. Porque intentar hacer reflexionar a quienes la leen, navegar por territorios que alumbran lo bello y el conocimiento, huir de la simplicidad y vulgaridad y hundirse en los grandes temas del ayer y del hoy, de la historia y el conocimiento y desarrollo del ser humano, es consustancial a la literatura.
 
La literatura es música, es plástica y es diferencia y diversidad. Ajena a los catecismos y a las imposiciones y mediaciones políticas, para dirigirse al ser, insistimos, humano, capaz de pensar por si mismo, no gregario de sus orígenes primitivos y menos virtual de los que añoran esclavos sin capacidad de analizar sus actos,   y contribuir al desarrollo de la civilización y no sujeto a los dogmas religiosos o a las constantes mentiras que propagan quienes rigen los destinos de los pueblos.
 
Vivimos en tiempos en que el silencio también es atropellado, resulta difícil sumergirse en él, y cuando se encuentra, uno solo quiere salir de esa soledad en la compañía de los creadores que buscan embriagarnos  con la auténtica realidad que nos deslumbra con su luminosidad estética y nos hace soñar con un mundo diferente.
 
Para algunos la vida es literatura y la literatura vida. Mas, ¿qué vida, qué literatura? Porque significa encerrarse en una sociedad cada vez más irreconocible, como si fuéramos Robinsones deambulando por una isla desierta en la que habitan los Hölderlin y Montaigne frente a las masas vocingleras que todo lo devastan. Pero desgraciadamente ya no existen esas islas desiertas o torres aisladas. Y hoy, la literatura, en su mayor parte, no es sino reflejo de lo que produce ganancias y se publicita y comunica para el común de lo que se llama gente, ciudadanía, pueblo o masas.
 
Algunos escritores desprecian aparecer en programas vulgares, firmar sus libros en centros comerciales donde se publicita lo que interesa venderse, apenas reciben críticas de sus obras, supeditados muchos de quienes las hacen a las editoriales que pagan los periódicos o programas radiofónicos o televisivos, no saldrán en las referencias de los libros más vendidos, como si esto fuese ejemplo de la calidad literaria, ni serán invitados a tertulias y programas con famosos, muestra de la chabacanería y vulgarización del lenguaje y contenido, sometido al sensacionalismo.
 
Porque las leyes y el poder, sea político o cultural no buscan sino la degradación ética y cultural, estética, la anulación del pensamiento diferente, la infravaloración de la enseñanza imaginativa y creadora, el silencio de los creadores críticos y libres, la uniformidad en los gustos y por desgracia, también, en las formas de hacer política.
 
Hemos citado a Kafka y Canetti. Justo es que terminemos con ellos, escritores de todos los tiempos.
 
Todo lo que no es literatura me aburre y lo odio, pues me molesta o estorba aunque solo sea en mi imaginación... Toda mi forma de vida está centrada exactamente en la creación literaria... Los hombres se esconden del tiempo tras las palabras y las ideas gastadas. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las estupideces.
                                                                                                 Kafka
 
El escritor que más puramente ha expresado nuestro siglo (yo diría el futuro) y al que por lo tanto considero como su manifestación más esencial, es Kafka... De todos los escritores de nuestro tiempo, quizá haya sido él quién tuvo el más torturador sentido del poder, de todo cuanto amenaza al individuo. Un poder ante el que se está completamente impotente. Y su forma de sustraerse a ese poder fue metamorfosearse en algo muy pequeño.
                                                                                               Canetti
 

viernes, 25 de agosto de 2017

135


Número 135 

ESPAÑA Y CATALUÑA.

 

Corruptos, neo analfabetos, nacionalistas: lo que importa es el poder, no la razón.

 

                                                                No he parado de manifestar hasta la saciedad en palabras y  escritos, el sentimiento que me une a mi patria: el asco

                                                                                                                        Karl Kraus

 

Los españoles que rechazamos las patrias, las banderas, los himnos, la endogamia que suele terminar en la xenofobia y el imperialismo, lo sabemos por haberlo mamado desde la infancia en las escuelas y las iglesias, a partir de los Reyes Católicos. Podríamos referirnos igualmente a Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, etc. Y en el camino dejaríamos un reguero de guerras, muertos, exilios, genocidios, pueblos enteros convertidos en esclavos... siempre bajo patrióticos desfiles y apología de hombres y mujeres que fueron reyes, generales, cardenales, papas o empresarios y banqueros.

 

El franquismo llevó a un extremo delirante y miserable el concepto de Patria. Y no murió con él: se sucedió con herederos que disfrazaron su lenguaje y modo de gobernar bajo la democracia y pervive en el gobierno actual. Y hoy, por desgracia, encuentra otros neo analfabetos, corruptos y astutos gobernantes que quieren fundar -en el derecho de pernada político-  su patria propia, como Cataluña. Cataluña es en nuestros días otro ejemplo de esta religión alienante y alienadora. Porque la patria nunca se fundamenta en razonamientos, diálogos, diferencias, destrucción de fronteras, inter influencias sino con los países poderosos que fundamentan sus negocios y riquezas y no con los pueblos y culturas silenciadas, negadas y explotadas. La religión de las patrias son los símbolos y su fuerza la concentración de los seres humanos a los que se priva de razonamientos para, como en los viejos tiempos, unirlos en el pensamiento único, en el grito común y envolverlos en manifestaciones con banderas, músicas y brazos compartidos: los desfiles multitudinarios de Hitler son su mayor ejemplo. Luego, el voto no es sino la excreción del catecismo asimilado y en él se justifican quienes de las Patrias se aprovechan y las utilizan para sus intereses económicos y políticos. A veces se exceden en sus juicios hasta rigores más o menos xenófobos, pero los catecúmenos han perdido la posibilidad de revolverse  contra los neo analfabetos y de ello se aprovechan.

                                                  

 El hombre medio, cuya vida transcurre entre la comida y la cama, no posee en absoluto ideología alguna y por ello es muy fácil ganarlo para la ideología del odio … aquella influencia que, un poco más extensiva, permite a la gente que permanece en sus casas, no inquietarse por lo más mínimo, mientras otros miles cuelgan en las alambradas… de lo que aquí se trata es de la unión del verdugo y la víctima en un solo individuo.

                                                              Hermann Broch

 Por intereses económicos y políticos. Nada importa la historia de la corrupción: la corrupción es siempre de otros. Y sustituyen una lengua que consideran de un imperio caduco y fenecido, el español, por la del imperio boyante y poderoso: el inglés de USA. Aceptan sus genocidios y hasta su cultura, sus costumbres, dominio deportivo, gastronómico, aunque nada tenga que ver con su historia. Y llaman fascistas no a sus responsables sino a los de la vieja cultura que los dominó, aunque los nombres que dan fueran símbolos de la lucha por la libertad: así Quevedo, Lope de Vega, Góngora, Fernando de Rojas, Antonio Machado. ¿Cómo han olvidado a Cervantes?

Mas los rebaños convertidos a la religión del patriotismo no protestarán, se limitan a repetir las consignas que les han inoculado. La Patria, insistimos, es el concepto que esconde siempre el ansia de poder, las dictaduras y que en su apoyo necesita seres alienados, de pensamiento único o, mejor expresado, de no pensamiento. Y frente a aquella otra de la que quieren separarse -no hablamos de luchas colonialistas, de pueblos explotados por otros poderosos que buscan su libertad- se entregan a otras naciones poderosas, del moderno fascismo, que les impone sus medios de comunicación -ejemplo de la TV y hasta el domino económico y militar, e incluso sus formas de vida.

Si uno, como dice Juan Goytisolo no se siente español, porque no puede defender ni su historia ni sus símbolos, tampoco, aunque allí haya nacido, puede sentirse en estos momentos catalán. Solo buscan destruir sus viejas fronteras para erigir otras en las que puedan gobernar con sus leyes -que ellos mismos promulgan, dictatoriales aunque hablen de democracia y así proteger su dominio corrupto – que no se toque a la Iglesia ni a la Banca, por ejemplo-  sobre la parte importante de la población que la acata. (No hablemos de quienes en nombre de otra Patria luchan contra ellos: son todavía más nocivos).

 

Triste España. Triste Cataluña. ¿Pero dónde puede recluirse hoy un escéptico, pensador diferente y solitario que odia las fronteras y solo busca seres humanos libres, solidarios, y sobre todo pensantes y civilizados?

Los demócratas nada tienen que hacer si tenemos en cuenta hasta que punto la sacrosanta religión nacional del patriotismo ejerce su expresión desde la propia base electoral

                                                                   Rafael Sánchez Ferlosio        

domingo, 13 de agosto de 2017

134

 
JESÚS MUNÁRRIZ. LA VIEJA GUARDIA QUERIDA
 
 
Jesús Munárriz
La vieja guardia de la poesía. La vieja guardia del pensamiento. La vieja guardia de la cultura y la ética. La vieja guardia contra el capitalismo y el imperialismo. La vieja guardia de los sueños revolucionarios: aquél octubre de 1917.
Y ahí sigue Jesús Munárriz. En las ideas y en la literatura. En su oficio de poeta y de creador de la más importante colección de poesía en éste país, que tanto nos ha hecho disfrutar a la hora  de seguir a los jóvenes autores españoles, muchos se fueron haciendo mayores y siguieron publicando hermosos libros, o a los mejores poetas mundiales, algunos de ellos en primera versión para nuestra lengua.
Ahora, como poeta, ha publicado un libro titulado Los ritmos rojos del siglo en que nací. Un cuento triste. 10 años masticando la historia para convertirla en poesía. 10 años recorriendo el camino que alentó y hasta explica en cierto modo su vida. Del entusiasmo a la desolación. De la esperanza a la perplejidad. Lo expresa con belleza, sentimiento, dolor:
 
Ha transcurrido  un siglo,
el siglo con más muertos de la historia,
(más muertos prematuros, programados)
Y aquella fecha única,
 que proclamaba un antes y un después,
que estaba inaugurando
un futuro mejor, un mundo nuevo,
sin explotados ni explotadores,
ha pasado al archivo
con la rotundidad de lo definitivo
y la complejidad de lo opinable,
de lo juzgable, de lo interpretable.
No resultan de fácil moraleja
vistas de lejos las revoluciones.
 
Porque han pasado cien años efectivamente sin paz, ni convivencia, ni justicia, en medio de privilegiados -que lo son cada vez más- y de sufrientes desposeídos -que igualmente lo son también cada vez más-, y por desgracia, añado yo, gracias a los medios de comunicación y al uso de las nuevas tecnologías, más intoxicadoras y destructoras del pensamiento de quienes debieran alentar la necesaria revolución.
Y tras pasar por el sueño y la esperanza que como un bello cuento de amor sacudió a los pobres de medio mundo, llegó la hora de las traiciones, de la propia contrarrevolución propiciada por aquellos que se habían hecho con el poder de los revolucionarios.

¿Cuántas revoluciones
quedan aún por hacer?
¿Y por traicionar?
¿Y cuántos luchadores morirán
para abrir el camino a nuevos triunfadores?

Y concluye Munárriz:

Termina aquí este cuento,
el cuento triste
del siglo que murió, que falleció,
que pareció poder construir la utopía.

Como no terminó el holocausto, que en tierra y mar se continúa sucediendo. Como cada vez hay más injusticia, desequilibrios, explotaciones en el mundo y alienaciones y traiciones para intentar impedirlo. Pero leyéndote, conociéndote, podemos mirarnos al espejo, sonreír y decir contigo: pero fuimos y somos seres humanos que creemos en la ética, la libertad y la justicia. Y termino con el cuento triste de tus sueños:

Pero mientras los pobres luchaban por sus sueños
en la selva capitalista,
y peleaban y morían
por defender sus ideales,
allá en la patria de la revolución,
en la boyante Unión Soviética,
una eficaz carcoma
roía y corroía sus entrañas:
la dictadura del proletariado
pasaba a ser la dictadura del partido,
y ésta la de los funcionarios, aparatchik
...
que hizo del paraíso una cárcel inmensa
y socavó el futuro borrando la esperanza.

De todas maneras, Jesús, estoy seguro que tras la lectura de éste libro poético y el sueño truncado de la revolución, mantendremos la esperanza al menos con las palabras de Karl Kraus, que en su Antorcha, en una respuesta al periódico Pravda, en los años 20, aunque desde un punto de vista irónico crítico, escribía sobre el comunismo:

Que el Diablo se lleve su práctica, pero que Dios nos lo mantenga como amenaza constante sobre las cabezas de quienes poseen fincas y, para conservarlas, enviarían a todos los demás a los frentes del hambre y del honor patrio, diciéndoles, a modo de consuelo, que la vida no es el supremo de los bienes. Dios nos conserve el comunismo para que esta gentuza, tan insolente que ya no sabe que inventar, no se nos vuelva más insolente todavía; para que la sociedad de quienes poseen el derecho de disfrutar en exclusiva y consideran la humanidad sometida a su mando suficientemente dotada de amor como la sífilis que recibe de ellos, para que esta sociedad, digo, al menos se vaya a la cama con una pesadilla. ¡Para que al menos se quede sin ganas de predicar moral a sus víctimas y se quede también sin humor para hacer chistes sobre ellas!
 


lunes, 24 de julio de 2017

número 133

 
 
CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
 
 
Del sueño al desencanto.
 
               Hay personas sombrías con ideas optimistas y también están los pesimistas alegres. Bujarin era de una naturaleza asombrosamente íntegra: quería rehacer la vida porque la amaba.
                                                                                                                           Ilia Ehremburg
 
Ni con dogmatismo ni con cólera: la revolución rusa del 17 fue el más anhelado e importante acontecimiento político del siglo XX y mantuvo a millones de ciudadanos, sobre todo los más sufridos y explotados, y los que aspiraban a un mundo más justo y menos supeditado a los capitalismos e imperialismos devastadores, en la esperanza de su consolidación. Su caída supuso la frustración del sueño que la alentó.  No es fácil argumentar las causas de la victoria - derrota. Su acoso mundial desde sus inicios -más de una decena de países sufragando una rebelión interior contra ella- la debilidad del ser humano, aunque sea revolucionario, para huir de los ancestrales vicios del poder y la personalidad dictatorial basada en el uso de la fuerza, la pusieron en peligro desde sus inicios, pero sobre todo cuando comenzaba a consolidarse. Sus primeros años se debatieron entre  la lucha por mantenerse firme ante el terrible acoso interno y externo que quería derrotarla, y el debate revolucionario entre social democracia y marxismo leninismo tanto en el Parlamento como en discusiones masivas entre obreros, campesinos e intelectuales para la mayor transformación social y política que conocieron los siglos, inspirada en textos de los grandes creadores revolucionarios del siglo XIX, cuyas teorías intentaban aplicar en medio de las convulsiones que vivían. Triunfarían los que apostaban por un estado militar y represivo absolutamente centralizado frente a los más marxistas que buscaban dar pasos que terminaran con la consolidación del Estado hasta su necesaria desaparición.
 
Fue tal su impacto que los gobiernos militarizados y de un capitalismo  salvaje tuvieron que abrir paso a vías social democráticas e incluso a lo largo de los años, sobre todo tras la hecatombe mundial provocada por el fascismo y nazismo, impulsar beneficios sociales para las poblaciones, que paliaran el efecto de pura explotación a que estaban sujetas por banqueros, capitalistas, y regímenes monolíticos.
 
En esta reflexión sobre lo que no es un simple aniversario, sino un motivo de estudio para  aplicarlo al presente y al futuro, vamos a transmitir las palabras de uno de los hombres más importantes y lúcidos que participaron en ella, que al margen de epítetos, descalificaciones  o elogios, marca con su vida y obra ese auge decadencia que va de 1917 a 1937: me refiero a Nicolás Bujarin, agudo economista, comunista convencido y tal vez el hombre en el que había puesto sus esperanzas, ya en su decadencia final, Vladimir Lenin, y al que Stalin consideró el mayor enemigo de su ascenso dictatorial y su equívoca transformación de la URSS en estado totalitario al tiempo que se negaba a aplicar sus teorías económicas que buscaban un desarrollo pensado en beneficio de la población y no en el egocentrismo militar, autártico y de deformación del partido bolchevique. Por eso, como hizo con  otros fundamentales comunistas que habían llevado a término la revolución de octubre, le torturó y asesinó para consolidar su poder absoluto.
 
Escribe Bujarin al triunfo de la Revolución, palabras vigentes para nuestro tiempo histórico:
                Tratando de obtener las mayores ganancias, los capitalistas buscan fuerzas de trabajo, más baratas y al mismo tiempo la mayor explotación posible. Se persigue así la "cacería" de trabajadores, lo que se llama en Occidente "el efecto llamada". Y al tiempo en aras del máximo beneficio se desplazan mercancías y capitales cada vez más lejos de su país de origen.

Y en un discurso en La Sorbona, ya en 1936:

El fascismo, tanto en la teoría como en la práctica, ha llevado a un extremo las tendencias autoindividuales, ha erigido un estado totalitario todopoderoso sobre todas las instituciones y lo despersonifica todo, a excepción de los dirigentes y superdirigentes... La despersonificación de las masas es proporcional a la glorificación de los dirigentes.

A su regreso a la URSS comienza su persecución directamente ordenada por Stalin. Al fin él y su mujer son detenidos. Bujarin sería torturado y como otros dirigentes de la revolución, Zinoviev, Kamenev, incurriría en esa confesión no sabemos los procedimientos empleados para que cientos de ellos que no escaparían a la pena de muerte confesaran las mismas o parecidas palabras, diría en su proceso:

Con brillante aplicación de la dialéctica marxista-leninista Stalin fue totalmente correcto al refutar toda una serie de posiciones teóricas del desviacionismo derechista del que yo era el único reprobable.

 Antes de morir dirigió una escueta a nota a Stalin, que lógicamente éste no contestó. Decía en ella:

Koba, ¿qué necesidad tienes de matarme?

Pero las palabras más importantes, antes de que fuera asesinado, son las que escribió para los comunistas:

Me dirijo a vosotros, la futura generación de dirigentes del partido, cuya misión histórica consiste en aclarar la monstruosa red de crímenes que en estos días está creciendo una vez más, extendiéndose como el fuego, asfixiando el partido.
La política de Stalin nos conduce a la guerra civil. Tendrá que abordar las revueltas con sangre. será un estado policiaco.

El gran escritor Alekxandr Blok, otra víctima revolucionaria, en breves palabras nos describiría lo que pensaban muchos de quienes acompañaron a Lenin, Trotsky, Kamenev, Zinoviev, Bujarin y cientos de nombres que podríamos añadir, aquellos días de octubre del 17:

 
 
 
 ¿Qué hacer si me engaño un sueño, como todos los sueños, y la vida despiadada me atizó con un látigo cruel?

Pero el comunismo, teoría y práctica de una vida distinta, que culmina en la desaparición del Estado tal como se viene configurando desde siempre, y en una sociedad no escindida en explotadores y explotados, y que hasta ahora no ha podido aplicarse, responde a las palabras que un día me dijo mi amigo Saramago:

El comunismo ha muerto: Viva el comunismo
 

La Linterna del S. XXI